De nuestros estatutos.

El Seminario Mayor Interdiocesano "Cristo Rey", situado en Montevideo, Uruguay, es una comunidad humana, eclesial y educativa a la que la Conferencia Episcopal del Uruguay (CEU) le ha confiado la tarea de formar a los futuros pastores del pueblo de Dios (cf. PDV 60-61; OT 4).
Fue erigido el 21 de febrero de 1880 por el Siervo de Dios Mons. Jacinto Vera, primer Obispo del Uruguay.
La finalidad de este Seminario es la formación integral de los futuros pastores de las Iglesias locales del país.

domingo, 26 de diciembre de 2010

¡Feliz Navidad!

Pesebre de La Grande Obra de Atocha, La Coruña.

La comunidad del Seminario Mayor Interdiocesano Cristo Rey, quiere desearles que pasen una muy Feliz Navidad, y que en el próximo año el Señor los colme de bendiciones.

domingo, 19 de diciembre de 2010

Archivo de Documentos del Vaticano "on-line".

El siguiente enlace nos proporciona el acceso  a Documentos del Vaticano II y al Catecismo de la Iglesia Católica, entre otras cosas.



http://www.vatican.va/archive/hist_councils/ii_vatican_council/index_sp.htm

EXHORTACIÓN APOSTÓLICA POSTSINODAL PASTORES DABO VOBIS "On-line".


http://www.vatican.va/holy_father/john_paul_ii/apost_exhortations/documents/hf_jp-ii_exh_25031992_pastores-dabo-vobis_sp.html

Documento de Aparecida "on-line".

Queremos ofrecerles en nuestro blog una serie de recursos y materiales útiles. Hoy les compartimos un enlace para acceder al Documento de Aparecida "on-line" tomado de la página del CELAM.

Semana IV de Adviento.

Compartimos la siguiente reflexion tomada de http://www.benedictinescat.com/Montserrat

domingo, 12 de diciembre de 2010

Cierre de actividades.

Estos días de diciembre estuvieron marcados por distintas actividades, desde el cierre del periodo de exámenes en la Facultad de Teología; el retiro de los días 6,7, y 8 predicados por el P. Fredy Pérez; la solemnidad de la Inmaculada Concepción; la salida comunitaria hacia el campamento de Juventus el jueves 9; la mudanza de habitaciones y la limpieza general del edificio.
Pero es solo el cierre de actividades dentro del edificio del Seminario, ya que, como lo dijo el Rector, P. Gonzalo, "el Seminario no tiene vacaciones": las vacaciones también son una instancia formativa, un momento de reencuentro con la familia, un tiempo diferente para la oración, también un tiempo de recuperar fuerzas para el próximo año. 
Muchos seminaristas participarán de experiencias de misión, algunos participarán de retiros, y otros se reencontrarán con sus comunidades de origen.
A todos quienes formamos la comunidad del Seminario, como a todos los colaboradores y amigos, les deseamos que tengan muy buenas vacaciones y pasen unas muy felices fiestas.

lunes, 22 de noviembre de 2010

Peregrinación al Santuario de la Virgen de los 33.

Imagen tomada de la página web de la CEU.

El pasado domingo 14 de noviembre, todo el Seminario partió en peregrinación hacia el Santuario Nacional de la Virgen de Los Treinta y Tres en Florida.
Junto a peregrinos representantes de la Iglesia Uruguaya celebramos la Eucaristía que presidió Mons. Martín Pérez Scremini, acompañado por todos los obispos que integran la Conferencia Episcopal del Uruguay, sacerdotes, religiosos/as, y laicos/as de todo el país.
Al terminar la Eucaristía nuestra comunidad de Seminario partió hacia la casa "Buen Pastor", donde compartimos el almuerzo con nuestros obispos.
Sobre las 15:30 llegamos al Parque de la Piedra Alta para poder apreciar el momento de espectáculo previsto, además de encontrarnos con personas de nuestras comunidades de origen o de pastoral.. 
A las 17:00 partimos junto a la imagen de la Virgen en procesión hacia la Catedral, donde, luego de realizar una oración, el Obispo de la Diócesis de Florida y Durazno despidió a los peregrinos.
De esta manera, en cierta forma "cerramos" el año, que habíamos iniciado con otra peregrinación, al Santuario de la Virgen del Verdún, y que ha hecho visible la presencia cercana de nuestra Madre en nuestro camino. 

Nos visitó la "Frater".



El pasado lunes 15 de noviembre nos visitó Jorge Milano, un representante de la "Fraternidad Cristiana de Personas Enfermas y con Discapacidad" (Frater) para darnos a conocer en qué consiste este movimiento.
"La Frater es un movimiento internacional de apostolado laico en el cual las mismas personas enfermas y con discapacidad asumen su dirección y difusión. Se fundamenta en el espíritu evangélico que reúne en sincera amistad a personas con experiencia de sufrimiento, viviendo el sentido último de la existencia.
Se forma por contactos de persona a persona. Uno de los males que sufre una persona enferma o discapacitada es el aislamiento. El contacto personal rompe este aislamiento. Para conseguir el desarrollo de la persona con discapacidad es preciso conocer sus necesidades, sus problemas, y es en el contacto personal que estas necesidades se descubren. La Fraternidad es intercambio, se da y se recibe al mismo tiempo. Por eso las visitas es una de las actividades primordiales del fraternista. Estas visitas deben hacerse dentro de un amor fraternal.
Funciona a través de equipos relativamente pequeños, de entre cinco y diez personas, donde se va realizando la formación personal y todos se van entregando a la acción evangelizadora..
La Frater hace cambiar la mentalidad de la persona con discapacidad o enferma, haciéndole tomar conciencia de sus valores como personas y de las muchas posibilidades que tiene, y pone  en el factor de la amistad solidaria el logro de sus ideales". (Extracto del folleto de presentación.)

martes, 9 de noviembre de 2010

Homilía de Mons. Nicolás Cotugno en la ordenación diaconal de Sebastián Pinazzo.

Homilía de Mons. Nicolás Cotugno en la ordenación diaconal de Sebastián Pinazzo

“144 mil”...para decir “todos”. Fuente: "Entre Todos".




Demos gracias a Dios que nos regala en Juan Sebastián, un diácono en camino al sacerdocio. Y le damos gracias en este día en que celebramos lo que estamos llamados a ser, habiendo empezado a serlo...¡Santos! ¡Todos, sin ninguna excepción!
* Ahí está el hermosísimo panorama que nos presenta el libro del Apocalipsis, que como saben, es el libro de la Revelación, de la manifestación de las últimas cosas. Que con ese lenguaje un poco extraño, nos
quiere decir que todos estamos llamados a ser salvados y a vivir glorificando a Dios en el reino de los Cielos.
144 mil...¡para decir todos! ¡Todos los seres humanos llamados a ser salvados!
* La salvación viene de nuestro Dios que está sentado en el trono y del Cordero. Ahí está Jesús, como el Cordero que inmolado y glorificado, es el Camino que nos lleva al Amor a través de la Verdad. Y el Amor es
Dios. Todos, como nos dice San Juan en la segunda lectura que hemos escuchado:
“Miren cómo nos amó el Padre.
Quiso que nos llamáramos hijos de Dios y nosotros lo somos realmente”.
* En estos días he tenido la gracia de ser instrumento de la llegada del Espíritu Santo para 250 jóvenes.
El viernes, en la Zona 1 confirmé a 90 jóvenes en la parroquia Sagrado Corazón de los jesuitas; ayer otros 90 de la Zona 6 en la parroquia de Punta Carretas y otros 25 en el Líbano.
Y hoy el Espíritu Santo viene para llamar a Sebastián y decirle: “Yo te llamo para que conduzcas a tus hermanos a la gloria de la santidad”.
“Vas a ser servidor, servidor de la gloria de Dios a través de la vida santa de tus hermanos”, allí donde el Señor te envíe.

* Cómo no darle gracias entonces, antes que nada, por esta vocación que el Señor nos ha regalado.
De verdad somos hijos de Dios y todavía no se ha manifestado completamente lo que seremos, pero cuando
estemos en el Reino, a Dios lo veremos “cara a cara” y “seremos como Él”. El “verlo” quiere decir la posibilidad de entrar en esa comunión plena, total, con Él - el Padre- , que nos podrá abrazar verdaderamente por lo que somos en su Hijo Jesús: hijos infinitamente amados. ¡Qué hermosura poder decirnos: no es una ilusión que Dios nos ama, porque ya experimentamos ahora, en este mundo, este amor tan grande, tan maravilloso, de Dios!
* Sebastián querido: ¿para qué diácono? Para poder llegar a ser servidor de ese Dios Trinidad, que a
través de su Hijo Jesús se nos brinda, sobre todo en la Eucaristía, para ser ya ahora, una sola cosa con Él. Eso es la Iglesia. Eso es el pueblo de Dios. Y para poder llegar ahí nos indica el camino, el verdadero camino, que es el camino de la felicidad. ¡Felices...! ¡Felices...! ¡Felices...! ¿Quiénes?...
“¡Alégrense y regocíjense...!”
¡Santos!...


* El augurio para ti, querido Sebastián, de que en estos días que faltan para tu ordenación sacerdotal, el
Señor te conceda el don de gozar para ser servidor. Que te vaya formando Él, el servidor del Padre de toda
la humanidad, a servirnos proclamando la Palabra, partiendo, compartiendo, repartiendo el Pan de Vida en la Eucaristía, y también orientando por los caminos de Dios a aquellos que el Señor te confía, en la Iglesia, en esta Iglesia. Todo esto haciéndolo con ese espíritu de verdaderos servidores que nos hace realmente felices.
Sabiendo que Él es nuestro Maestro y nosotros somos sus discípulos y por ser discípulos de este Maestro somos como Él, enviados, misioneros, testigos. Sabemos que hoy no se nos cree por lo que decimos. ¡Apenitas, y cuando Dios toca el corazón, nos creen cuando vivimos de acuerdo a lo que decimos!
* Que tu servicio, entonces, desde hoy en adelante, por la Gracia del Espíritu, sea un servicio lleno de paz,
de serenidad, de alegría. ¡De esa felicidad que el Señor nos proclama hoy para ser santos!
* Y le pedimos a Aquella que es la Santa como nadie, esa Mujer, persona humana, María, la Madre de
Jesús, la Madre de Dios, la Madre nuestra, que nos ayude a ser como Ella...¡Servidora, servidores!
Y vivir con esa alegría en el corazón y en todo nuestro ser, proclamando la grandeza del Señor, porque
experimentamos en nosotros, día tras día, también a través de las dificultades, la felicidad de ser discípulos
del Señor. Y aún cuando el Señor permita que seamos perseguidos como Él fue perseguido, que nos dé el gozo interior de saber que es un regalo inmenso poder seguirlo también por el camino de la cruz y
Homilía de Mons. Nicolás Cotugno en la ordenación diaconal de Sebastián Pinazzo poder cantar y proclamar desde la experiencia de vida: “¡Mi alma canta dichosa, la grandeza del Señor!”...¡Y el resto que lo haga Dios!
* Me uno a tí, porque sé que tienes una inquietud, una preocupacíón en tu vida, la inquietud vocacional.
Entonces, me uno a ti, y a todos nuestros hermanos presbíteros, y diáconos, a todos los hermanos, los fieles laicos, pidiendo al Señor que nos siga entregando vocaciones a la vida de servicio, en el ministerio sacerdotal, en el ministerio diaconal, en el testimonio de la vida consagrada, para que todos juntos, como pueblo de Dios, seamos el resplandor de esa Luz que brilla en el Reino y que es el signo de la presencia de Dios entre
nosotros.
* ¡Que podamos ser todos nosotros, ese pueblo de discípulos verdaderamente unidos al Señor, que hacen transparentar la Luz de Dios, la Verdad de Dios, el Amor de Dios! Y ser así, todos juntos, misioneros, testigos de la felicidad de seguir a Dios, porque ya ahora somos hijos de Dios, santos, llamados a ser plena y
eternamente santos, para cantar la gloria del Señor ahora y siempre.
¡Que así sea!



Esta homilía fue desgrabada por la Redacción de "Entre Todos" y transcripta con la debida sintaxis procurando reflejar las pausas y los énfasis puestos por nuestro Pastor en sus palabras.

Las imágenes también son de "Entre Todos".

jueves, 4 de noviembre de 2010

Acción de gracias del Diác. Sebastián Pinazzo en su ordenación.


 “¡Bendito sea Dios, Padre de Nuestro Señor Jesucristo, que nos ha bendecido con toda clase de bendiciones en el Espíritu!” (Ef. 1,1).



Esta acción de gracias que es en primer lugar a la Trinidad Santa, de cuyo designio de Amor todo procede, se extiende también con justicia a muchísimas personas. Pues es más acorde a la Bondad y Sabiduría de Dios, y para mayor Gloria Suya, hacernos a los hombres colaboradores en su obra.
¡Bendito seas Dios que quieres que sean méritos nuestros lo que son dones tuyos!



Gracias a mi familia. A mis padres a través de quienes recibí el don de la vida. A ti mamá por todo el amor y la lucha con que nos sacaste adelante. Gracias papá por el apoyo y la amistad de estos años. A mis hermanos con quienes aprendí lo que significa permanecer unidos en las alegrías y las tristezas, las esperanzas y las preocupaciones. Sammy, compañera fiel de toda la vida. Guille, con quien comparto lo más valioso, la fe. Ana Clara, presencia siempre serena y alegre. Vale, dadora de vida y esperanza. Pía, “niña de mis ojos”, luchadora incansable. Gracias a mis abuelos, ejemplo de una vida fecunda, entregada día a día, en fidelidad y humildad.



¡Bendito sea Dios por el don de la familia, escuela de amor y perdón!
Gracias a la Iglesia Madre y Maestra, de la que he recibido mi mayor tesoro: la fe. Gracias a quienes en  mi infancia me transmitieron la fe en Cristo. La comunidad de Nueva Palmira, en donde recibí la gracia del Bautismo de manos del Padre Bartolomé (Dios lo tenga en su Gloria). El P. Flavio Salerni, misionero italiano. Las catequistas, y la multitud de Testigos que me hablaron de Jesús en  mi infancia, muchos de ellos de tradición protestante.



¡Bendito seas Dios, que formaste un pueblo para que proclame a todas las generaciones las maravillas de tu amor!
Gracias a la Iglesia de Montevideo, en la que el Señor me llamo a servir. Gracias a usted Mons. Nicolás por su confianza y apoyo a lo largo de la formación y por encomendarme hoy este ministerio. Gracias al presbiterio por su fraternidad, especialmente experimentado en la cercanía y afecto de tantos sacerdotes: P. Luis, de manos de quien recibí la primera comunión, aquí, en esta Catedral. P. Guillermo, quien me acompañó en el despertar y el discernimiento vocacional.  Gracias a los formadores que me ayudaron a crecer en la vocación: Mons. Arturo, P. Carlos, P. Daniel, P. Gonzalo, P. Fredy. A los acompañantes y confesores, testigos del paso de Dios por mi vida y de su misericordia. Mons. Milton, P. Basilio, P. Francisco. Gracias a los párrocos que me abrieron las puertas de sus comunidades y de sus corazones de pastor: P. Juan, P. Eliomar, P. Daniel. Gracias también a los diáconos que hoy me reciben en su orden. Gracias especialmente a los diáconos permanentes, ayúdenme a recordar que ser servidor también ha de ser algo permanente para mí.



¡Bendito seas Dios, que no dejas de suscitar en tu Iglesia pastores según tu corazón!
Gracias a las comunidades. A la comunidad de san Pedro, donde redescubrí la belleza de Jesucristo y de su seguimiento. Gracias a las comunidades que me acompañaron en el proceso formativo: Al Cottolengo Don Orione, donde experimente el valor y la dignidad de toda persona. A la comunidad del Santuario del Cerrito, gracias por su amistad y por ayudarme a descubrir y cultivar mis talentos.
Gracias a la comunidad del Carmen de Puntas de Manga, familia de familias, donde maduré mi vocación aprendiendo de la fe arraigada de ustedes. Al equipo de pastoral adolescente, gracias por la amistad y el trabajo compartido. A la comunidad de san Alejandro, fraterna y generosa, gracias por haberme recibido con los brazos abiertos y haberme alentado y acompañado en este último tramo del camino. A las comunidades religiosas de hermanas, particularmente a la Vida Consagrada Arquidiocesana, las Misioneras Catequistas de Jesús Redentor y las Misionera de Pedro Claver, gracias por ser en mi camino el rostro materno de la Iglesia.
¡Bendito seas Dios, por el testimonio de tantos laicos que con su entrega son testigos de tu amor!



Gracias a todos los que humilde y ocultamente han hecho posible todos estos años de formación. A quienes rezan por el seminario y a los bienhechores. A Mons. Raúl Scarrone, presencia cercana y fraterna. Al personal que con su trabajo hacen posible el diario vivir. A los distintos profesionales que nos ayudan en la formación. Al Serra. A la Facultad de Teología, su personal docente, administrativo y de servicio.
¡Bendito seas Dios providente, que no dejas de darnos cuanto necesitamos!



Gracias a todos aquellos con quienes compartí el Seminario. Gracias hermanos seminaristas por el afecto y la paciencia que han tenido conmigo en la convivencia cotidiana. Agradezco especialmente a aquellos compañeros de comunidad con quienes entre al Seminario y aquellos que luego el Señor me fue regalando como hermanos de comunidad: Manolo, Andrés y Pereira – a quienes el Señor ha llamado por otros caminos. A Rubén, Crhistian, Gastón, Romero, Perera y Martín – con quienes espero compartir en breve este ministerio. Gracias por las alegrías compartidas, por las búsquedas y las luchas, por las correcciones y el perdón regalado.
¡Bendito seas Dios familia, que nos regalas muchos hermanos con que compartir la vida!



Gracias a los amigos. A aquellos con los que comparto el día a día y también a aquellos con los que nos distancian los kilómetros y el tiempo, pero sin que logren separarnos. Gracias porque lo que hace hermosa la vida es compartir con los amigos las alegrías y las tristezas. Gracias porque con ustedes las penas se dividen y las alegrías se multiplican.
¡Bendito seas Dios, Amigo de los hombres, que pones en nuestro camino amigos con los que ir juntos a Ti!


Gracias a todos los que hicieron posible esta celebración. El párroco de Catedral. El Maestro de Ceremonias. El Coro dirigido por Ana Laura Rey, a Pablo el organista. Las hermanas de la VCA que hicieron los arreglos florales. Las hermanas salesas y carmelitas que me han hecho los ornamentos. Quienes sirvieron en los distintos ministerios, y todos ustedes, asamblea santa, quienes han traído la vida a esta celebración.
¡Bendito seas Dios que en la liturgia nos das la gracia de poder alabarte y glorificarte!



Finalmente, pero no menos importante, gracias a la persona por quien Dios ha querido hacerlo todo, a María, la llena de gracia. Nadie ha sido más plenamente “colmada de gracia” que ella. Por eso es para nosotros modelo, y al mismo tiempo, compañera de camino y segura intercesora: si por su respuesta generosa el Padre nos ha dado a su Hijo Amado, entonces, ¿qué cosa buena que le pidamos no nos dará el Padre por su intercesión? Pidamos a María, nuestra Madre, que no permita nos separemos nunca de su Hijo Amado, por quien el Padre, en el Espíritu, nos ha colmado de Gracia, para que nuestra vida sea alabanza de su Gloria, por los siglos de los siglos. Amén.


miércoles, 3 de noviembre de 2010

Visita del Serra Club.


El pasado martes 19 de octubre nos visitaron integrantes del Serra Club, con quienes compartimos la Eucaristía, una charla sobre el deporte y la fe, y la cena.


El movimiento Serra Internacional es un movimiento de la Iglesia, constituido por fieles cristianos, que está al servicio de la pastoral de las vocaciones y de los consagrados: sacerdotes, diáconos, religiosos y religiosas, consagrados laicos y misioneros. En 1951 fue agregado a la Obra Pontificia de las Vocaciones, y es miembro permanente en la Sagrada Congregación para la educación católica.
El Movimiento Serra procura sensibilizar a la comunidad y apoyar el fomento y cultivo de las vocaciones de especial consagración.
Su sede en Montevideo se encuentra en la calle Tacuarembó 1421, su teléfono es el 2481 2826, y atiende de lunes a viernes de 15 a 18 hrs.

Ordenación Diaconal de Sebastián Pinazzo.

El pasado lunes 1º de noviembre, solemnidad de Todos los Santos, en la Catedral Metropolitana de Montevideo, nuestro hermano Sebastián Pinazzo recibió la ordenación Diaconal por parte del Arzobispo Mons. Nicolás Cotugno sdb.



Se notó la presencia de representantes de todas las comunidades que acompañaron el camino formativo de Sebastián, así como también la de sus familiares y amigos.


Luego de la ceremonia fuimos invitados al ágape que se realizó en las instalaciones de Radio Oriental.

Nos comprometemos y los invitamos a todos, a pedir al Señor para que siga bendiciendo a su Iglesia con vocaciones; para que le regale a Sebastián la gracia necesaria para ser fiel a la vocación que le regaló; y ya los convocamos a la ordenación sacerdotal que se realizará el domingo 4º de Pascua o del Buen Pastor.

Compartiremos con ustedes la acción de gracias que realizó Sebastián, que es también un testimonio vocacional.

Compartimos otras imágenes:

martes, 26 de octubre de 2010

Retiro de discernimiento vocacional.

Representación de Jn 21.


Los pasados sábado 23 y domingo 24 de octubre se realizó en nuestra casa un retiro de discernimiento vocacional para candidatos a ingresar el próximo año. Por respeto a este momento de especial intimidad con el Señor, no compartimos ni imágenes de ellos, ni sus nombres, ni sus procedencias, ni siquiera el número de asistentes. Sólo podemos decirles que es un buen número, integrado por jóvenes de varias diócesis de nuestro país.

La reflexión constó de algunos momentos de lectio personal; de testimonios en torno a tres temas: conversión, perdón y seguimiento, a cargo de algunos seminaristas (Alfonso, Mathías, Marcelo, Leonardo y Ricardo) que formaban el equipo organizador junto a los Formadores (Padres Gonzalo, Daniel y Freddy); de trabajo en binas, compartiendo este momento tan especial de sus vidas; de entrevistas con los Formadores y de algunos consejos para vivir este último periodo de tiempo antes del ingreso. Quizás, el momento más fuerte del retiro fue una vigilia de oración en la noche del sábado, que comenzó con una representación al aire libre del texto de Jn 21, 1-20, excelentemente representado por Alfonso, Marcelo, Mathías y el P. Daniel; el testimonio vocacional de Ricardo, y un momento de adoración eucarística.




Invitamos a todos a unirse a nuestra oración por estos jóvenes, para que el Señor les regale la gracia necesaria para dejarlo todo y seguir su llamado.

domingo, 24 de octubre de 2010

Taller de madurez humano-afectiva.


Durante el mes de agosto y setiembre participamos de un taller de madurez humano-afectiva, que comenzó con la charla del P. Hans Zollner, y continuó con  talleres a cargo de los Psicólogos Yair Hazán y Fátima Godiño.
Fueron instancias para mejorar nuestro conocimiento personal y comunitario.
Todos evaluaron esta experiencia como muy positiva, ya que, significó, en el medio de la rutina de trabajo y estudio, hacer un alto para darnos la oportunidad de conocernos más, cada uno a sí mismo, y a los demás. Hubo instancias en que tuvimos que dar testimonio de momentos fuertes de nuestra vida, y como dijo un hermano, fue una oportunidad para maravillarse del paso de Dios por nuestras vidas.
Este tipo de ayuda para trabajar en nuestra madurez humano-afectiva redunda en un enriquecimiento de nuestra vida espiritual, ya que al conocernos y aceptarnos tal como somos, podemos relacionarnos de una forma más auténtica con Dios y con nuestros hermanos.
A los Formadores, a Yair y a Fátima, les agradecemos por esta oportunidad que deseamos se repita pronto.

miércoles, 20 de octubre de 2010

Mensaje del Papa a los seminaristas

Mensaje del Papa a los seminaristas
“El sacerdocio católico sí tiene futuro”


CIUDAD DEL VATICANO, lunes 18 de octubre de 2010 (ZENIT.org).- Ofrecemos a continuación la Carta que el Papa Benedicto XVI ha dirigido a los seminaristas de todo el mundo, con motivo de la Clausura del Año Sacerdotal, y cuyo contenido ha hecho público hoy la Santa Sede.


* * * * *
Queridos seminaristas:
En diciembre de 1944, cuando me llamaron al servicio militar, el comandante de la compañía nos preguntó a cada uno qué queríamos ser en el futuro. Respondí que quería ser sacerdote católico. E subteniente replicó: Entonces tiene usted que buscarse otra cosa. En la nueva Alemania ya no hay necesidad de curas. Yo sabía que esta "nueva Alemania" estaba llegando a su fin y, que después de las devastaciones tan enormes que aquella locura había traído al País, habría más que nunca necesidad de sacerdotes. Hoy la situación es completamente distinta. Pero también ahora hay mucha gente que, de una u otra forma, piensa que el sacerdocio católico no es una "profesión" con futuro, sino que pertenece más bien al pasado. Vosotros, queridos amigos, habéis decidido entrar en el seminario y, por tanto, os habéis puesto en camino hacia el ministerio sacerdotal en la Iglesia católica, en contra de estas objeciones y opiniones. Habéis hecho bien. Porque los hombres, también en la época del dominio tecnológico del mundo y de la globalización, seguirán teniendo necesidad de Dios, del Dios manifestado en Jesucristo y que nos reúne en la Iglesia universal, para aprender con Él y por medio de Él la vida verdadera, y tener presentes y operativos los criterios de una humanidad verdadera. Donde el hombre ya no percibe a Dios, la vida se queda vacía; todo es insuficiente. El hombre busca después refugio en el alcohol o en la violencia, que cada vez amenaza más a la juventud. Dios está vivo. Nos ha creado y, por tanto, nos conoce a todos. Es tan grande que tiene tiempo para nuestras pequeñas cosas: "Hasta los pelos de vuestra cabeza están contados". Dios está vivo, y necesita hombres que vivan para Él y que lo lleven a los demás. Sí, tiene sentido ser sacerdote: el mundo, mientras exista, necesita sacerdotes y pastores, hoy, mañana y siempre.
El seminario es una comunidad en camino hacia el servicio sacerdotal. Con esto, ya he dicho algo muy importante: no se llega a ser sacerdote solo. Hace falta la "comunidad de discípulos", el grupo de los que quieren servir a la Iglesia de todos. Con esta carta quisiera poner de relieve -mirando también hacia atrás, a mis días en el seminario- algunos elementos importantes para estos años en los que os encontráis en camino.
1. Quien quiera ser sacerdote debe ser sobre todo un "hombre de Dios", como lo describe san Pablo (1 Tm6,11). Para nosotros, Dios no es una hipótesis lejana, no es un desconocido que se ha retirado después del "big bang". Dios se ha manifestado en Jesucristo. En el rostro de Jesucristo vemos el rostro de Dios. En sus palabras escuchamos al mismo Dios que nos habla. Por eso, lo más importante en el camino hacia el sacerdocio, y durante toda la vida sacerdotal, es la relación personal con Dios en Jesucristo. El sacerdote no es el administrador de una asociación, que intenta mantenerla e incrementar el número de sus miembros. Es el mensajero de Dios entre los hombres. Quiere llevarlos a Dios, y que así crezca la comunión entre ellos. Por esto, queridos amigos, es tan importante que aprendáis a vivir en contacto permanente con Dios. Cuando el Señor dice: "Orad en todo momento", lógicamente no nos está pidiendo que recitemos continuamente oraciones, sino que nunca perdamos el trato interior con Dios. Ejercitarse en este trato es el sentido de nuestra oración. Por esto es importante que el día se inicie y concluya con la oración. Que escuchemos a Dios en la lectura de la Escritura. Que le contemos nuestros deseos y esperanzas, nuestras alegrías y sufrimientos, nuestros errores y nuestra gratitud por todo lo bueno y bello, y que de esta manera esté siempre ante nuestros ojos como punto de referencia en nuestra vida. Así nos hacemos más sensibles a nuestros errores y aprendemos a esforzarnos por mejorar; pero, además, nos hacemos más sensibles a todo lo hermoso y bueno que recibimos cada día como si fuera algo obvio, y crece nuestra gratitud. Y con la gratitud aumenta la alegría porque Dios está cerca de nosotros y podemos servirlo.
2. Para nosotros, Dios no es sólo una palabra. En los sacramentos, Él se nos da en persona, a través de realidades corporales. La Eucaristía es el centro de nuestra relación con Dios y de la configuración de nuestra vida. Celebrarla con participación interior y encontrar de esta manera a Cristo en persona, debe ser el centro de cada una de nuestras jornadas. San Cipriano ha interpretado la petición del Evangelio: "Danos hoy nuestro pan de cada día", diciendo, entre otras cosas, que "nuestro" pan, el pan que como cristianos recibimos en la Iglesia, es el mismo Señor Sacramentado. En la petición del Padrenuestro pedimos, por tanto, que Él nos dé cada día este pan "nuestro"; que éste sea siempre el alimento de nuestra vida. Que Cristo resucitado, que se nos da en la Eucaristía, modele de verdad toda nuestra vida con el esplendor de su amor divino. Para celebrar bien la Eucaristía, es necesario también que aprendamos a conocer, entender y amar la liturgia de la Iglesia en su expresión concreta. En la liturgia rezamos con los fieles de todos los tiempos: pasado, presente y futuro se suman a un único y gran coro de oración. Por mi experiencia personal puedo afirmar que es entusiasmante aprender a entender poco a poco cómo todo esto ha ido creciendo, cuánta experiencia de fe hay en la estructura de la liturgia de la Misa, cuántas generaciones con su oración la han ido formando.
3. También es importante el sacramento de la Penitencia. Me enseña a mirarme con los ojos de Dios, y me obliga a ser honesto conmigo mismo. Me lleva a la humildad. El Cura de Ars dijo en una ocasión: Pensáis que no tiene sentido recibir la absolución hoy, sabiendo que mañana cometeréis nuevamente los mismos pecados. Pero -nos dice- Dios mismo olvida en ese momento los pecados de mañana, para daros su gracia hoy. Aunque tengamos que combatir continuamente los mismos errores, es importante luchar contra el ofuscamiento del alma y la indiferencia que se resigna ante el hecho de que somos así. Es importante mantenerse en camino, sin ser escrupulosos, teniendo conciencia agradecida de que Dios siempre está dispuesto al perdón. Pero también sin la indiferencia, que nos hace abandonar la lucha por la santidad y la superación. Cuando recibo el perdón, aprendo también a perdonar a los demás. Reconociendo mi miseria, llego también a ser más tolerante y comprensivo con las debilidades del prójimo.
4. Sabed apreciar también la piedad popular, que es diferente en las diversas culturas, pero que a fin de cuentas es también muy parecida, pues el corazón del hombre después de todo es el mismo. Es cierto que la piedad popular puede derivar hacia lo irracional y quizás también quedarse en lo externo. Sin embargo, excluirla es completamente erróneo. A través de ella, la fe ha entrado en el corazón de los hombres, formando parte de sus sentimientos, costumbres, sentir y vivir común. Por eso, la piedad popular es un gran patrimonio de la Iglesia. La fe se ha hecho carne y sangre. Ciertamente, la piedad popular tiene siempre que purificarse y apuntar al centro, pero merece todo nuestro aprecio, y hace que nosotros mismos nos integremos plenamente en el "Pueblo de Dios".
5. El tiempo en el seminario es también, y sobre todo, tiempo de estudio. La fe cristiana tiene una dimensión racional e intelectual esencial. Sin esta dimensión no sería ella misma. Pablo habla de un "modelo de doctrina", a la que fuimos entregados en el bautismo (Rm 6,17). Todos conocéis las palabras de san Pedro, consideradas por los teólogos medievales como justificación de una teología racional y elaborada científicamente: "Estad siempre prontos para dar razón (logos) de vuestra esperanza a todo el que os la pidiere" (1 P 3,15). Una de las tareas principales de los años de seminario es capacitaros para dar dichas razones. Os ruego encarecidamente: Estudiad con tesón. Aprovechad los años de estudio. No os arrepentiréis. Es verdad que a veces las materias de estudio parecen muy lejanas de la vida cristiana real y de la atención pastoral. Sin embargo, es un gran error plantear de entrada la cuestión en clave pragmática: ¿Me servirá esto para el futuro? ¿Me será de utilidad práctica, pastoral? Desde luego no se trata solamente de aprender las cosas meramente prácticas, sino de conocer y comprender la estructura interna de la fe en su totalidad, de manera que se convierta en una respuesta a las preguntas de los hombres, que aunque aparentemente cambian en cada generación, en el fondo son las mismas. Por eso, es importante ir más allá de las cuestiones coyunturales para captar cuáles son precisamente las verdaderas preguntas y poder entender también así las respuestas como auténticas repuestas. Es importante conocer a fondo la Sagrada Escritura en su totalidad, en su unidad entre Antiguo y Nuevo Testamento: la formación de los textos, su peculiaridad literaria, la composición gradual de los mismos hasta formar el canon de los libros sagrados, la unidad de su dinámica interna que no se aprecia a primera vista, pero que es la única que da sentido pleno a cada uno de los textos. Es importante conocer a los Padres y los grandes Concilios, en los que la Iglesia ha asimilado, reflexionando y creyendo, las afirmaciones esenciales de la Escritura. Podría continuar en este sentido: llamamos dogmática a la comprensión de cada uno de los contenidos de la fe en su unidad, o mejor, en su simplicidad última: cada detalle particular, en definitiva, desarrolla la fe en el único Dios, que se manifestó y que sigue manifestándose. No es necesario que diga expresamente lo necesario que es estudiar las cuestiones esenciales de la teología moral y de la doctrina social de la Iglesia. Es evidente la importancia que tiene hoy la teología ecuménica, conocer las diversas comunidades cristianas; es igualmente necesario una orientación fundamental sobre las grandes religiones y, sobre todo, la filosofía: la comprensión de la búsqueda y de las preguntas del hombre, a las que la fe quiere dar respuesta. Pero también aprended a comprender y -me atrevo a decir- a valorar el derecho canónico por su necesidad intrínseca y por su aplicación práctica: una sociedad sin derecho sería una sociedad carente de derechos. El derecho es una condición del amor. Prefiero no continuar enumerando más cosas, pero sí deseo deciros una vez más: amad el estudio de la teología y continuadlo con especial sensibilidad, para anclar la teología en la comunidad viva de la Iglesia que, con su autoridad, no es un polo opuesto a la ciencia teológica, sino su presupuesto. Sin la Iglesia que cree, la teología deja de ser ella misma y se convierte en un conjunto de disciplinas diversas sin unidad interior.
6. Los años de seminario deben ser también un periodo de maduración humana. Para el sacerdote, que deberá acompañar a otros en el camino de la vida y hasta el momento de la muerte, es importante que haya conseguido un equilibrio justo entre corazón y mente, razón y sentimiento, cuerpo y alma, y que sea humanamente "íntegro". La tradición cristiana siempre ha unido las "virtudes teologales" con las "virtudes cardinales", que brotan de la experiencia humana y de la filosofía, y ha tenido en cuenta la sana tradición ética de la humanidad. Pablo dice a los Filipenses de manera muy clara: "Finalmente, hermanos, todo lo que es verdadero, noble, justo, puro, amable, laudable, todo lo que es virtud o mérito, tenedlo en cuenta" (4,8). En este contexto, se sitúa también la integración de la sexualidad en el conjunto de la personalidad. La sexualidad es un don del Creador, pero también una tarea que tiene que ver con el desarrollo del ser humano. Cuando no se integra en la persona, la sexualidad se convierte en algo banal y destructivo. En nuestra sociedad actual se ven muchos ejemplos de esto. Recientemente, hemos constatado con gran dolor que algunos sacerdotes han desfigurado su ministerio al abusar sexualmente de niños y jóvenes. En lugar de llevar a las personas a una madurez humana y ser un ejemplo para ellos, han provocado con sus abusos un daño que nos causa profundo dolor y disgusto. Debido a todo esto, muchos podrán preguntarse, quizás también vosotros, si vale la pena ser sacerdote; si es sensato encaminar la vida por el celibato. Sin embargo, estos abusos, que son absolutamente reprobables, no pueden desacreditar la misión sacerdotal, que conserva toda su grandeza y dignidad. Gracias a Dios, todos conocemos sacerdotes convincentes, forjados por su fe, que dan testimonio de cómo en este estado, en la vida celibataria, se puede vivir una humanidad auténtica, pura y madura. Pero lo que ha ocurrido, nos debe hacer más vigilantes y atentos, examinándonos cuidadosamente a nosotros mismos, delante de Dios, en el camino hacia el sacerdocio, para ver si es ésta su voluntad para mí. Es tarea de los confesores y de vuestros superiores acompañaros y ayudaros en este proceso de discernimiento. Un elemento esencial de vuestro camino es practicar las virtudes humanas fundamentales, con la mirada puesta en Dios manifestado en Cristo, dejándonos purificar por Él continuamente.
7. En la actualidad, los comienzos de la vocación sacerdotal son más variados y diversos que en el pasado. Con frecuencia, se toma la decisión por el sacerdocio en el ejercicio de alguna profesión secular. A menudo, surge en las comunidades, especialmente en los movimientos, que propician un encuentro comunitario con Cristo y con su Iglesia, una experiencia espiritual y la alegría en el servicio de la fe. La decisión también madura en encuentros totalmente personales con la grandeza y la miseria del ser humano. De este modo, los candidatos al sacerdocio proceden con frecuencia de ámbitos espirituales completamente diversos. Puede que sea difícil reconocer los elementos comunes del futuro enviado y de su itinerario espiritual. Precisamente, por eso, el seminario es importante como comunidad en camino por encima de las diversas formas de espiritualidad. Los movimientos son una cosa magnífica. Sabéis bien cuánto los aprecio y quiero como don del Espíritu Santo a la Iglesia. Sin embargo, se han de valorar según su apertura a la común realidad católica, a la vida de la única y común Iglesia de Cristo, que en su diversidad es, en definitiva, una sola. El seminario es el periodo en el que uno aprende con los otros y de los otros. En la convivencia, quizás a veces difícil, debéis asimilar la generosidad y la tolerancia, no simplemente soportándoos mutuamente, sino enriqueciéndoos unos a otros, de modo que cada uno pueda aportar sus cualidades particulares al conjunto, mientras todos servís a la misma Iglesia, al mismo Señor. Ser escuela de tolerancia, más aún, de aceptarse y comprenderse en la unidad del Cuerpo de Cristo, es otro elemento importante de los años de seminario.
Queridos seminaristas, con estas líneas he querido mostraros lo mucho que pienso en vosotros, especialmente en estos tiempos difíciles, y lo cerca que os tengo en la oración. Rezad también por mí, para que pueda desempeñar bien mi servicio, hasta que el Señor quiera. Confío vuestro camino de preparación al sacerdocio a la maternal protección de María Santísima, cuya casa fue escuela de bien y de gracia. A todos os bendiga Dios omnipotente, Padre, Hijo y Espíritu Santo.
Vaticano, 18 de octubre de 2010, Fiesta de San Lucas, evangelista.
Vuestro en el Señor
BENEDICTUS PP. XVI
[©Libreria Editrice Vaticana]

Fuente catholic.net

viernes, 15 de octubre de 2010

Un testimonio ejemplar.

En el día 7 de setiembre recibimos la visita de Nicolás Avila, un muchacho que quiso conocer nuestra casa de formación.  Es feligrés de la capilla de María Reina en el barrio del Buceo en donde nuestro Rector, el padre Gonzalo Estévez, es capellán.


Nicolás tiene una discapacidad motriz, por lo cual utiliza una silla de ruedas para desplazarse y por eso al llegar lo recibimos en la vereda del seminario y así comenzó una tarde inolvidable…
Compartimos la merienda junto a varios seminaristas  y enseguida nos dijo que tenía unas fotocopias con varias preguntas que hacerles a los “futuros sacerdotes”. Fue un hermoso momento en donde puso a prueba no sólo nuestros conocimientos, sino nuestro ingenio y también nuestros sentimientos. Preguntas como: ¿Qué le pediría a Dios un seminarista?, o ¿Quién es nuestra Madre?, hicieron del momento tan profundo como afable y con lugar a chistes y muchas risas.


También nos regaló el conocido libro “Cartas a un hermano Sacerdote” con las consiguientes palabras de aliento e incluso una oración a Dios por cada uno de nosotros.
Feliz de estar con nosotros compartió la Eucaristía ubicándose en la primera fila de nuestra capilla. En la homilía, el padre Gonzalo (que lo conoce bastante) hizo referencia a las diferentes vocaciones a la cual Dios nos llama, sin saltearse nada de nuestra vida. Así nos invitó a nosotros los seminaristas a vivir con autenticidad nuestro llamado y a Nicolás a ofrecer desde su día a día su entrega y sus oraciones por los seminaristas, tan necesarias y agradecidas.


El momento más hermoso fue al final…Nicolás pidió a padre Gonzalo para decir unas palabras. Se ubicó al frente y de todo lo que nos dijo quisiera sólo remarcar estas palabras: Sean santos. La gente está cansada de palabras y de curas a medias. Por favor: la gente necesita de sacerdotes santos. ¡Sean santos!”.
Quedando interpelados por las palabras de Nicolás que también fueron para nosotros palabra de Dios, lo despedimos con la invitación a volver cuando quiera.


Deseamos de todo corazón hacer la voluntad de Dios y dejar que día tras día el nos ayude a ser santos, no por nuestros esfuerzos sino por su Gracia y su gran Misericordia.
En esta tarde Nicolás nos visito…en ésta tarde Dios nos habló y nos dijo: “Sean santos”… ¡Gracias Nicolás por darnos tu aliento!


Agradecemos este aporte al seminarista Diego Pereira.

jueves, 14 de octubre de 2010

Video del II Congreso Latinoamericano de Vocaciones.

Compartimos con ustedes el video del Himno del II Congreso Latinoamericano a realizarse a fines de enero del 2011 en Costa Rica.

miércoles, 13 de octubre de 2010

Conferencia del P. Alexis Rodríguez Vargas, secretario ejecutivo del DEVYM-CELAM.


El pasado martes 12 de octubre nos visitó el P. Alexis Rodríguez Vargas, secretario ejecutivo del DEVYM (Departamento de Vocaciones y Ministerios) a nivel Latinoamericano (CELAM), y nos informó acerca del próximo 2º Congreso Latinoamericano de Vocaciones, a realizarse en Cartago, Costa Rica, a fines de enero del 2011.


Nos acompañaron también varios delegados por los distintos departamentos de la Conferencia Episcopal que están invitados a participar del Congreso.

La ocasión sirvió también para reflexionar  sobre el desarrollo de la pastoral vocacional a nivel mundial, y sobre la necesidad de fomentar una cultura vocacional en toda la pastoral eclesial. Se trata de "animar vocacionalmente toda la pastoral", de tener visión de conjunto, y de conscientizar sobre como la dimensión vocacional atraviesa toda la vida de la Iglesia.



Finalmente nos invitó a todos a rezar por este Congreso, y por todas las vocaciones, porque "si el Señor no construye la casa, en vano trabaja los obreros".

viernes, 8 de octubre de 2010

El Seminario no para.

El pasado jueves 7 de octubre, Fiesta de Nuestra Señora del Rosario, tuvimos una jornada diferente, y que sirvió de ensayo para lo que será el cronograma de actividades 2011.

Con motivo del Paro General la Facultad de Teología permaneció cerrada, por lo que el equipo de formadores decidieron proponer una serie de actividades para aprovechar mejor el día.



Por la mañana, luego de celebrar Laudes, nos dedicamos al estudio personal hasta el mediodía. Luego compartimos un asado. Después de un breve descanso nos dedicamos al mantenimiento y limpieza del edificio, divididos en equipos de trabajo. 



Sobre las 17:30, habiendo terminado los trabajos, jugamos un partido de fútbol al estilo clásico (Nacional vs Peñarol), que resultó en un excelente empate 6 a 6, luego de ir perdiendo Nacional 6-2. Todos nos divertimos mucho porque primó el compañerismo antes que la competencia. De todas formas, los rivales esperan ansiosos el desempate.




Más tarde celebramos Misa con Vísperas, cenamos juntos, y culminamos la jornada con la Adoración Eucarística con Completas.
Realmente fue una buena forma de aprovechar el Paro.

lunes, 4 de octubre de 2010

Cumpleaños del Arzobispo Mons. Nicolás Cotugno.

El pasado martes 21 de setiembre el Arzobispo de Montevideo, Mons. Nicolás Cotugno sdb, nos privilegió decidiendo celebrar su cumpleaños en nuestra casa, entre amigos, delegados zonales, el Rector  y los seminaristas de la arquidiócesis.



El servicio de comidas estuvo a cargo del personal de la Casa Vianney, aunque los seminaristas también colaboraron en el servicio de las mesas.
Fue un mediodía muy agradable, y así se notó en las expresiones del Arzobispo. 

miércoles, 29 de septiembre de 2010

Salida comunitaria.

El pasado 14 de setiembre toda la comunidad del Seminario salió rumbo a casa Vianney para tener una jornada distinta, de oración, reflexión y convivencia.


Fue una instancia muy agradecida por todos. "Es bueno parar un momento la rutina para pensar más en el otro, en la comunidad, para pasar un buen  momento juntos como verdaderos hermanos".
La jornada comenzó con una Lectio (lectura orante de la Palabra) personal; siguió con una evaluación de la vida comunitaria también a nivel personal, pero registrada en un afiche que se entregó a los formadores para su posterior análisis; luego compartimos un excelente asado, y culminamos con un momento de juegos comunitarios como truco, trivia, momento que algunos aprovecharon también para tener charlas personales.
Quedó el deseo de repetir la ocasión.

Retiro de setiembre.

Entre el viernes 24 y el domingo 26 de setiembre participamos de un retiro aquí en nuestra casa.


El predicador fue el Formador de la etapa de Filosofía, el Pbro. Daniel Martínez.
Fue una oportunidad de poner en oración lo vivido en los días de vacaciones, y de entregar en sus manos lo que resta del año, quizá la etapa más difícil, por acercarse los exámenes y encontrarnos con el cansancio normal a esta altura del año.
La reflexión, a grandes rasgos, fue dirigida a evaluar como estábamos viviendo el mandamiento del amor, rezar sobre el amor incondicional que el Señor nos tiene; también sobre la gratitud y la gratuidad, culminando con una invitación a "permanecer en su amor".