De nuestros estatutos.

El Seminario Mayor Interdiocesano "Cristo Rey", situado en Montevideo, Uruguay, es una comunidad humana, eclesial y educativa a la que la Conferencia Episcopal del Uruguay (CEU) le ha confiado la tarea de formar a los futuros pastores del pueblo de Dios (cf. PDV 60-61; OT 4).
Fue erigido el 21 de febrero de 1880 por el Siervo de Dios Mons. Jacinto Vera, primer Obispo del Uruguay.
La finalidad de este Seminario es la formación integral de los futuros pastores de las Iglesias locales del país.

sábado, 27 de marzo de 2010

Testimonios vocacionales: Andrés Paredes.

Andrés nació en Montevideo pero creció en San José. Cursó la primaria en el Colegio Sagrada Familia, donde comenzó su cuestionamiento vocacional. Luego de finalizar el liceo en San José cursó dos años en la Facultad de Economía.

Su parroquia de origen es la Catedral de San José, donde acompañó a un grupo de Animadores, formó un equipo de acólitos y participó del grupo de animación musical. En su año previo al ingreso al Seminario trabajó en la parroquia Nuestra Señora de Fátima, en el barrio Colón de San José. En una charla nos compartió su testimonio:

"Bueno, después de dar bastantes vueltas y de preguntarme qué quiere Dios, viendo los signos del amor de Dios en mi vida, intenté dar una respuesta a eso.

Buscando uno va descubriendo que capaz que es por acá, y también está bueno el poder sentir que Dios nos llama a algo concreto, el poder decir ¡bueno a servir a mis hermanos a través de este ministerio!

Después de dar vueltas y preguntarme durante mucho tiempo creo que he descubierto que es por acá la cosa".

Testimonios vocacionales: Gonzalo Genta.


Gonzalo es originario de Bella Unión, donde vivió hasta los 16 años. Terminó el liceo en Salto, y a partir de los 18 años pasó a vivir y estudiar en Montevideo, donde tuvo las experiencias más significativas en la fe. Estudió dos años Ingeniería en computación, y a partir del 2000 pasó a estudiar Bioquímica en la Facultad de Ciencias, carrera en la que acaba de recibir la licenciatura. A partir de su llegada a Montevideo comenzó a participar en la pastoral con los hermanos capuchinos, con quienes compartió esta experiencia durante 6 años. Dio catequesis de niños, participó de los grupos de jóvenes migrantes de Salto y Tacuarembó. Realizó su discernimiento vocacional durante 6 años con el P. Pablo Bonavía, quien le enseñó a vivir y valorar su ser laico, disfrutando de su experiencia de trabajo y estudio. Actualmente se encuentra cursando su primer año de filosofía, y realiza su actividad pastoral en la Pquia. "San Cayetano". Comparte ahora su testimonio con nosotros.

"Quisiera compartir un poco mi sueño de ser sacerdote.

En estos tiempos que vivimos, en el siglo XXI, ¿por qué, para qué ser sacerdote?

Yo creo que, por supuesto, es un llamado de Dios, como muchas vocaciones que hay, al matrimonio, a la vida consagrada. Para mí, ser sacerdote significa la posibilidad de ayudar a mucha gente, de servir a la humanidad.

¿Por qué vale la pena renunciar a tantas cosas como formar una familia para ser sacerdote?

Creo que se necesita. Se necesitan personas que puedan dejarlo todo para escuchar a los demás, para también compartir o acercar la Palabra de Dios a través de la evangelización, estar cerca de los más pobres, de los más olvidados, más cerca de la familia, de los jóvenes. Jesús vivió hace muchos años y entregó la vida por nosotros; creo que el sacerdote también puede, a su manera, entregar su vida por todos tratando de construir juntos la gran familia humana, un mundo más fraterno, más solidario".

Testimonios vocacionales: Mathías Soiza.



Mathías es de Montevideo, tiene 20 años, trabajó cuatro años como catequista en la parroquia de Tapes, hizo varios cursos en el IPC, estudió un año en la Facultad de Psicología. Actualmente se encuentra cursando su 2º año de filosofía, y realiza su experiencia pastoral en la parroquia de La Barra de Santiago Vázquez, donde da catequesis a niños y anima un grupo de adolescentes.

“Yo quiero ser Cura -dice Mathías-, o estoy en el camino de formación para ser sacerdote, principalmente porque siento que es lo que Dios me pide, que es a lo que Dios me llama.

Es una llamada que, en primer lugar, frente a un montón de miedos o de cosas a las que hay que renunciar, u opciones que hay que tomar, te impulsa y te da la fuerza para hacerlo, para renunciar a otros proyectos de vida posibles u a otros caminos posibles que tomar en la vida, como puede ser la vida en familia, u otro tipo de vocación, quizá religiosa, etc. Es también una llamada que no es solamente para vivir yo y yo solo, y yo conmigo mismo, sino para vivirlo junto con otros hermanos en la fe, y dirigido u orientada a vivirla en bien de la Iglesia, y del Pueblo de Dios.

No es que hay un Seminario para cada uno, es un seminario donde actualmente somos veintiséis que estamos en el mismo camino, si bien en diferentes etapas, y vamos compartiendo la vocación y las distintas experiencias de fe, lo que significa un enriquecimiento mutuo. Nos ayudamos a crecer entre todos y esto es una de las cosas más valiosas que tiene nuestra vocación: ir compartiendo la vida con hermanos en la fe que están en el mismo camino que nosotros, que nos ayudan a caminar, y nos apoyamos entre todos. A veces también compartimos con hermanos que están en la fe pero no están en la misma situación que nosotros, o que no han tomado la misma decisión vocacional que nosotros, a los cuales también con nuestro testimonio podemos ayudar a descubrir que quizá el Señor les pide lo mismo, o que les pide otra cosa; y ellos, a su vez, pueden ir ayudándonos también a formar en nosotros un corazón de pastores”.

viernes, 26 de marzo de 2010

Nueva página de testimonios vocacionales.


Tenemos el agrado de informarles sobre la publicación en nuestro blog de los testimonios vocacionales de nuestros seminaristas.
Dicha publicación se hará como "entrada", y también se guardará en una página del blog, a la cual se podrá acceder por un vínculo que aparece sobre el costado derecho de la pantalla bajo el título de "páginas".
Los objetivos de esta publicación son:
- Brindar a las personas de las respectivas diócesis la oportunidad de conocer a sus seminaristas.
- Ofrecer a quienes se encuentran en "búsqueda" vocacional testimonios de quienes encontraron una respuesta afirmativa al llamado del Señor.
- Pedir al Pueblo de Dios que rece por sus seminaristas, y por el aumento de vocaciones sacerdotales, religiosas, de institutos seculares y laicos comprometidos en la Iglesia.
Esperamos que les sea de su agrado.

http://seminariomayorcristorey.blogspot.com/p/testimonios-vocacionales.html

Testimonios vocacionales: Leonardo Vernazza.



Leonardo tiene 30 años, nació en Montevideo y es de la zona de Maroñas. Estudió Magisterio y trabajó como maestro cuatro años en el Colegio Obra Banneux; fue Animador de la Infancia y Adolescencia Misionera en el mismo colegio, en la parroquia de Maroñas, en el colegio Inmaculada Concepción (Hermanas Alemanas) y María Inmaculada (Hermanas Domínicas), también formó parte del Equipo Nacional de la IAM.

Actualmente cursa 1º de teología y desempeña su labor pastoral en la parroquia San Pedro de Buceo, siendo su destino anterior la parroquia Sagrada Familia de La Teja.

Cuando se le preguntó sobre ¿por qué quiere ser sacerdote?, respondió:

“Estoy convencido de que Dios quiere que todos seamos felices y también de que seamos las mejores personas que podamos ser para los demás; que seamos realmente un regalo para las otras personas. Entonces, dentro de ese planteo, siento que el sueño de Dios para mi vida es que sea sacerdote. Creo que Él me quiere y me quiere feliz. Creo que Él me sueña feliz siendo sacerdote. Como sacerdote quisiera ser un regalo para los demás, y que quien se encuentre conmigo, como sacerdote, de alguna forma se encuentre con Él, que sale a buscar a todos, que nos ama mucho y que nos está esperando para que seamos sus amigos”.

Cartelera de la semana V de Cuaresma.


Compartimos la última cartelera de cuaresma por este año. Como comunidad del Seminario deseamos a todos que puedan celebrar con mucha fe el misterio pascual de nuestro Salvador.

lunes, 22 de marzo de 2010

Explicación de la última cartelera.

Ricardo Villalba nos explica el significado de la última cartelera.

“Esta última cartelera se entiende en el marco de las dos anteriores. Con Gregory, que colabora también en el armado y elaboración, dijimos que la cuaresma es un camino muy importante que apunta hacia la Pascua, o sea, que las carteleras tenían que ser como los pasos hasta llegar hasta ahí, hasta la Pascua de Cristo. Eso implicaba que las carteleras tuvieran una continuidad, y al mismo tiempo, el impacto de cuestionarnos a nosotros; que no fuera simplemente como un afiche sino que fuera también como un instrumento para potenciar nuestra vida interior, iluminar el momento espiritual que estamos pasando, ayudar a rezar, y dar elementos para meditar nuestra vida; con eso creo que estaríamos logrando uno de los objetivos más lindos y ambiciosos que nos pusimos.

Haciendo como un pequeño raconto, en la primera cartelera quisimos
empezar como con un impacto fuerte. Entramos en la cuaresma, pero, ¿qué es la cuaresma? Esto lo simbolizamos con un signo de interrogación formado por imágenes de desesperanza, los aspectos más negativos de nuestra humanidad, nuestros pecados, y de a poco se iba viendo como un camino de esperanza, pero que terminaba con una pregunta: cuaresma, ¿y después qué?, y esa pregunta iba dirigida a nosotros, qué es para nosotros la cuaresma.

Ya en la otra cartelera, la segunda, tratamos de reflejar t
odo eso en una historia que mostraba cuando muchas veces idolatramos caídas, pecados, cosas que al final nos van alejando del verdadero centro de nuestra vida, del único camino para nuestra plenitud que es Jesús. Que la cuaresma sea también como el reflejo de eso, de caer en conciencia -que eso es el último cuadro- cuando se cae en conciencia y tiene que separarse de todas las estructuras que uno arma para más o menos estabilizarse, lo cual lo deja como confundido, desolado, que es un poco el sentir de la cuaresma, un poco de desolación, caminar por el desierto, pero con el sentido de búsqueda, de buscar en el corazón. En el último cuadro de esa cartelera el personaje iba caminando como solo, meditando, entrando en crisis, ese combate con el “hombre viejo”, y en esta última cartelera nosotros pusimos el cuadro siguiente a esa historia. En ese mismo desierto, dejando atrás todos esos ídolos que uno se había construido, se puede ver el interior de ese personaje, que sería como un reflejo de nosotros, como un ideal, creo que es lo que todos más o menos estamos rezando, en nuestro corazón: el anhelo de vivir la Pasión, que va hasta la Cruz, una Cruz que después lleva a la Resurrección, y en el camino del desierto el Señor nos alimenta, como al Pueblo de Israel cuando también le tocó caminar por el desierto, con maná que es signo de bendición, de que Dios se ofrece, de que Dios alimenta a su Pueblo, y es un alimento que lo ayuda a poder seguir caminando hasta la Pascua. Ese maná que nosotros tratamos de significar también son nuestras plegarias, son como nuestra comunicación con Dios, la necesidad de la fe y el anhelo de que el Señor nos asista y nos ayude a convertirnos.

Quisimos que la cartelera fuera interactiva, de que la estuviéramos reflexionando todos. En esta última cartelera le preguntamos a algunos de nuestros hermanos de seminario sobre qué era para ellos la cuaresma y cómo la estaban viviendo. Para mí fue muy fuerte ver los testimonios y poderlos poner, porque reflejan lo que todos estamos viviendo, nuestro límite humano, de que uno no la vive como la quisiera vivir, pero bueno, somos eso, y eso es también nuestra oración, ese también es nuestro anhelo, dejarnos convertir día a día.

Como camino estamos meditando la que viene que va a ser más apuntando a la semana santa, y es el camino del corazón, vamos entrando en intimidad de ese personaje que es uno de nosotros, que es un cristiano, vamos entrando en su corazón y en ese corazón vamos a encontrarnos con Cristo que se entrega que es al que estamos siguiendo.