De nuestros estatutos.

El Seminario Mayor Interdiocesano "Cristo Rey", situado en Montevideo, Uruguay, es una comunidad humana, eclesial y educativa a la que la Conferencia Episcopal del Uruguay (CEU) le ha confiado la tarea de formar a los futuros pastores del pueblo de Dios (cf. PDV 60-61; OT 4).
Fue erigido el 21 de febrero de 1880 por el Siervo de Dios Mons. Jacinto Vera, primer Obispo del Uruguay.
La finalidad de este Seminario es la formación integral de los futuros pastores de las Iglesias locales del país.

lunes, 28 de junio de 2010

Vigilia vocacional: Esquema para la adoración eucarística.

 Compartimos el esquema que se utilizó en la Adoración Eucarística de la Vigilia arquidiocesana de oración por las vocaciones; preparado en base a textos de los Padres Carlos Silva (Diócesis de Salto) y Martín Daniel González (Arquidiócesis de Corrientes, Argentina).


Esquema para la Adoración Eucarística en la Vigilia Vocacional.

- Canto mientras se expone el Santísimo. “Cantemos al Amor de los amores”.

1) Dios es fiel. Su fidelidad es amor que no se agota en sí mismo, sino que sale al encuentro del otro. Es amor de misericordia, amor sólido, que persevera en el tiempo. También es verdad y coherencia consigo mismo; aunque nosotros seamos infieles, el permanece fiel. Dios no puede dejar de amarnos incondicionalmente. Además porque es fiel nos tiene paciencia y nos espera, nos “da tiempo”.

Dios es siempre fiel a sus promesas, siempre las cumple, eso exige que nosotros, para ser imagen de Él, debamos ser fieles en todo, sobre todo a lo que Él nos pide. Y lo que nos pide quedó claro en lo que nos dijo Jesús: “Amar a Dios y al prójimo”. Tan simple parece, pero a la hora de ponerlo en práctica cuesta tanto, porque el mundo nos invita a otra cosa, totalmente contraria; nos invita a intentar desplazar a Dios de su lugar, y para esto aprovecharnos de todo y de todos sin la más mínima consideración. Ser fieles a Dios significa jugarnos por el estilo de vida que nos enseñó Jesús; significa ser cristianos en serio, en todo momento y lugar, a lo largo de toda nuestra vida, sin recortes ni medias tintas.

Preguntas a reflexionar y rezar:

a) ¿Me siento amado y aceptado por Dios tal como soy? Pensemos en su amor fiel a lo largo de toda nuestra vida y démosle gracias.

b) ¿Y cómo estoy en mi amor hacia Dios y hacia mis hermanos? Presentémosle al Señor y dejemos en sus manos todo lo que nos hace difícil ser fieles a ese amor.

- Silencio.

- Canto: “Tu fidelidad es grande”.

2) Ser fiel es, más o menos, lo mismo que ser coherentes: con uno mismo, con lo que decimos a los demás y, sobre todo, con lo que creemos de Dios; si creemos en un Dios que es Amor, vivir fielmente sería vivir agradeciendo constantemente su amor, esto es vivir pensando en positivo, totalmente seguros de que Dios en su infinito amor, nos cobija a cada momento. Si creemos en un Dios que creó a todos y ama a todos, y nos pide por medio de su Hijo que nos amemos los unos a los otros, la actitud fiel será imitar su amor y amarnos los unos a los otros. La fidelidad no es decisión sólo de un momento, sino de cada segundo, en cada acción, pensamiento o palabra, allí se juega nuestro ser fieles… Dios mismo sostiene nuestra fidelidad; porque Dios es fiel, nos regala ser fieles.

Preguntas:

a) ¿Soy coherente en mis actitudes hacia los demás? Ponemos en sus manos nuestra situación, dificultades y alegrías.

b) ¿Confío en Dios? ¿Vivo confiado en que Él nos sostiene? ¿Estoy convencido de que Él nos acompaña siempre, aunque a veces no nos demos cuenta de su Presencia, o aunque a veces nosotros “le escapemos”?

- Silencio.

- Canto: “Getsemaní”.

3) Del Evangelio según San Juan (15, 9-17).

“Yo los he amado a ustedes como el Padre me ama a mí: permanezcan en mi amor. Si guardan mis mandatos, permanecerán en mi amor, así como yo permanezco en el amor al Padre, guardando sus mandatos.

Yo les he dicho todas estas cosas para que en ustedes esté mi alegría y la alegría de ustedes sea perfecta. Mi mandamiento es éste: Ámense unos a otros como Yo los he amado. No hay amor más grande que éste: dar la vida por sus amigos.

Ustedes son mis amigos si cumplen con lo que les mando.

Ya no los llamaré servidores, porque un servidor no sabe lo que hace su patrón. Les digo amigos, porque les he dado a conocer todo lo que aprendí de mi Padre.

Ustedes no me eligieron a mí. Soy Yo quien los eligió a ustedes y los he puesto para que vayan y produzcan fruto, y ese fruto permanezca. Y quiero que todo lo que pidan al Padre en mi nombre, Él se lo dé.

Éste es mi mandamiento: que se amen unos a otros”.

Silencio.

Jesús es nuestro modelo de fidelidad. Él fue fiel a la Voluntad del Padre hasta el final, hasta dar su vida por amor a nosotros. Y porque me ama fielmente, incondicionalmente y hasta las últimas consecuencias, me llama e invita a vivirlo y testimoniarlo.

Porque Él es fiel, sostiene nuestra fidelidad. ¡Ser fieles es posible! Porque Él lo hace posible, porque Él nos sostiene.

Aprovechemos este último momento para ponernos en sus manos, tal como somos, con todo lo que traemos, alegrías tristezas, preocupaciones, cansancios, esperanzas, ilusiones… pidámosle que nos ayude a experimentar su cercanía, su amor que es fiel hasta las últimas consecuencias. Pidámosle que nos regale la gracia necesaria para ser fieles y permanecer en su Amor.

Canto: "El alfarero".

- Oración por las vocaciones.

Señor Jesús, que nos recomiendas pedir al dueño de la viña que envíe operarios a su cosecha, dígnate multiplicar las vocaciones sacerdotales, religiosas, de institutos seculares y laicos comprometidos en el Uruguay, para que viviendo en santidad y entrega merezcan, con el don de la perseverancia, ser los dispensadores del Evangelio del amor y la justicia.

Te lo pedimos por tu Santísima Madre, que lo es también nuestra, la Virgen de los Treinta y Tres, Patrona de nuestra Patria.

Amén.

- Bendición.

- Canto de envío. “Consolad a mi pueblo”.




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