De nuestros estatutos.

El Seminario Mayor Interdiocesano "Cristo Rey", situado en Montevideo, Uruguay, es una comunidad humana, eclesial y educativa a la que la Conferencia Episcopal del Uruguay (CEU) le ha confiado la tarea de formar a los futuros pastores del pueblo de Dios (cf. PDV 60-61; OT 4).
Fue erigido el 21 de febrero de 1880 por el Siervo de Dios Mons. Jacinto Vera, primer Obispo del Uruguay.
La finalidad de este Seminario es la formación integral de los futuros pastores de las Iglesias locales del país.

miércoles, 25 de agosto de 2010

Testimonio de los seminaristas que participaron del servicio del retiro del Clero del mes de Julio.

Testimonio de Mauricio Cabral.


Mauricio es originario de la parroquia de Belén y está cursando su primer año de filosofía. Realiza su experiencia pastoral en la parroquia Sagrada Familia de La Teja.
 “Dicen que no se sale de un retiro sin cambiar algo de lo que se traía al principio. No es diferente (y he aquí la novedad) para quienes, por medio del servicio, hemos participado del retiro.
Si hablara de  nosotros, seminaristas de Montevideo, el tiempo y la actividad compartidas nos permitió integrarnos como diocesanos, más allá de los distintos estados en el proceso formativo.
Como resultado de esta participación, vamos aprendiendo a trabajar en equipo, conocimiento de cómo somos, unidad (no digo “la unidad” sino mayor unidad).

Así, pude ver lo mismo en las mesas que ocupaban nuestros curas: conversadores, alegres, preocupados, desordenados (en un sentido positivo), espontáneas sobremesas… Curas de edades diferentes, de otras formaciones, con estilos de servicio distintos, pero con una igual vocación a la hora de responder al llamado del Señor. Muchas veces quienes participamos (con todas las diferencias del caso) de este regalo vocacional, nos conocemos a través de afinidades (ciertas, todas ellas) y desacuerdos (presuntos, casi todos ellos). Los días de convivencia atenta permiten enfrentar los prejuicios con la realidad, y es así que Dios nos ha regalado la riqueza de experimentar que cada uno somos, en buena parte, lo que Dios ha hecho de nosotros. Y alienta saber que en todo momento, no somos sino una obra aún inconclusa en manos del Creador. Alabado sea Él.”

 Testimonio de Gregory Núñez.

 

Gregory, está cursando su segundo año de filosofía y es originario de la Parroquia Nuestra Señora del Carmen de Manga. Tiene 30 años y está realizando su experiencia pastoral en la Parroquia Nuestra Señora de Lourdes en Malvín.


“Que te parece  si salimos a la cancha

En la tercera semana de julio se realizó el retiro de sacerdotes de Montevideo en el seminario. Participamos de la instancia sirviendo Ricardo, Leonardo, Alvaro, Mauricio, Diego y quien les escribe, Gregory.
Bajé con el termo y el mate “para ver que pasaba”. En lo personal me tocaba el servicio de llaves, luces  y mesas. El ambiente entre el equipo de seminaristas fue agradable y muy disfrutable. Alvaro “Tito” Rodríguez como coordinador del grupo, Ricardo “el Chino Villalba” y Diego hospedería, y Leonardo y Mauricio  liturgia. ¡Que equipo!

Compartiendo la vida

 Todos tienen algo para transmitir, algo para decirme. Hay también actitudes graciosas como la del padre Ojeda y sus anécdoctas. La discreción del Padre Amexeiras, el “poniendo estaba la ganza” del Padre Richad Arce. La simpatía del Padre “chino” Chaper, la tranquilidad del Padre Sánchez y tantas cosas más.

Los bizcochos 
Bueno, entre todas estas cosas “se me prendió la lamparita”, y me dije para mis adentros “que bueno seria hacer unos bizcochos”. Al  principio pensé que por tradición preferirían las tortas fritas. Pero la respuesta al final fue positiva (en media hora se terminaron los bizcochos). En realidad, les comento que nunca pensé que me catapultaría a la fama, hasta vino el Padre Passadore para sacarme una foto. Quien dice capaz que termine dando clases de panadería, jajjajja. En verdad fue un gusto hacer bizcochos para ustedes, lo viví con alegría…  y bueno… en la medida de lo posible…. que se repita, ¿no?

Uruguay contra Holanda

 Después del partido electrizante contra Ghana nos quedaba el sueño de ganarle a la selección holandesa para así llegar a la final del campeonato mundial. ¡Qué momento por Dios! En el aula magna estaba colocado un proyector y una bandera de Uruguay a la mitad de la misma, que invitaban a quedarse a disfrutar. El partido no se los cuento porque obviamente sabemos como terminó. Pero sí les puedo decir que rescato haber compartido este momento especial con todos ustedes.

Gracias totales

Bueno, gracias por compartir la vida, sus testimonios, la oración, el trabajo,  los gestos, las actitudes, etc. En verdad  estas cosas me  permiten sentir sin dificultad los pasos de Cristo en nuestra Iglesia de Montevideo.”



Testimonio de Leonardo Vernazza.

Leonardo, de 30 años, es originario del Colegio Obra Banneux, dentro del territorio parroquial de Sagrados Corazones de la calle Possolo. Luego de realizar dos años de experiencia pastoral en la Parroquia Sagrada Familia de La Teja, se encuentra actualmente en San Pedro en Buceo. Cursa su primer año de teología.


“Me gustaría dedicarme a rescatar la experiencia del equipo de seminaristas.
En pleno mundial, el fervor de la celeste contagió todo, incluso a nuestro equipo. Vivimos cada momento del servicio como “nuestro partido”, en el que cada uno tenía una posición que cubrir que definimos al inicio, lo cual hizo que el servicio fuera ágil y eficiente. Como buen equipo, cuando por algún motivo alguien no estaba en su puesto siempre había otro para cubrirlo. También teníamos nuestro “grito de guerra” con el cual nos alentábamos mutuamente; es que, si bien estábamos a gusto, el servicio de estos días es agotador.
Me sentí muy cómodo con los sacerdotes que participaron de este retiro, y disfruté mucho de charlas con algunos de ellos; charlas que dan ánimo, ayudan a seguir adelante, a no sentirse solo, a sentirse apoyado por un presbiterio que nos está conociendo de a poco.
El clima que se estableció entre nosotros fue de trabajo alegre y solidario, nos sentimos realmente hermanos, y me llena de esperanza pensar que, con la ayuda de Dios, compartiremos presbiterio en el futuro. Ojalá entonces trabajemos en equipo como ahora.”

Testimonio de Diego Pereira.

Diego tiene 30 años, es originario de la parroquia de Belén y está cursando su primer año de teología. Ha realizado su experiencia pastoral en el Santuario del Cerrito, la parroquia San Juan Bautista de Pocitos, y actualmente en la Parroquia San Alberto Hurtado de Casabó.
“Ejercicios del Clero…para los curas: oración, reflexión, meditación, compartir, fraternidad, descanso, retomar el camino, los mates…para los seminaristas: servicio, atención, mirar, escuchar, aprender… Pero sobre todo servirlos, ayudarlos a que esos cinco días puedan estar cómodos, a gusto, abrigados (por el frío), descansados (del cansancio de la primera parte del año).
Para mí…disfrutar y regalarles alegría. Hacerles sentir que su entrega no me es indiferente, que sus luchas y desvelos me dan la pauta que el camino no es fácil, pero unir esto a mis ganas de quien recién comienza. Charlar con los más experimentados, apoyarse en los más jóvenes, y seguir sintiendo el inmerecido regalo de la vocación.
Es lindo verlos en sus diferencias, en sus locuras, en sus cosas. El camino es cansador y compartirlo juntos es lo mejor de todo. Por eso disfruto los ejercicios, en ellos voy mirando y proyectándome, pues ellos son mis hermanos mayores a los cuales me toca respetar y cuidar.
¡Gracias, Señor, por llamarme! ¡Gracias, Señor, por mis hermanos presbíteros!”

Testimonio de Ricardo Villalba.

Ricardo se encuentra cursando segundo de teología, tiene 40 años, y realiza su experiencia pastoral en la Parroquia Sagrada Familia de La Teja, luego de trabajar varios años en “Tierra Santa”, parroquia de la que es originario.
“Es una instancia más que positiva. Es una experiencia que a medida que uno la va repitiendo cada año va preparando el corazón también para el día en que uno reciba la ordenación.
 En todo este camino de vida, uno mira siempre hacia arriba, hacia Dios, y se va viendo en los que van adelante. Yo, acá en el seminario, fui aprendiendo un comentario que se empezó a dar en la fiesta del Cura de Ars: “¡qué lindo ver a nuestro clero reunido!; y ver la riqueza que hay en cada sacerdote me abre personalmente al misterio de amar más a la Iglesia, con los tropiezos y las adversidades que a veces parecen que nos van a hundir, ver que hay mucha vida, mucha riqueza, mucha experiencia, mucha alegría.
Hacer el servicio es un gran regalo, es una posibilidad inmejorable de vivir desde adentro el corazón del presbiterio, de poder ser testigo de la historia de la Iglesia Uruguaya; cómo van surgiendo a veces en la sobremesa historias con las que se podría escribir un libro, pero quedan en el corazón, y ver toda esa gente que se ríe, que comparte, que se emociona, ir viendo también cómo cada sacerdote va viviendo su  conversión porque ese es el más fuerte testimonio para nosotros que , si Dios quiere, el día de mañana vamos a estar compartiendo esta instancia, de que en todo momento de nuestra vida estamos en las manos del Señor y nos va moldeando el corazón.

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