De nuestros estatutos.

El Seminario Mayor Interdiocesano "Cristo Rey", situado en Montevideo, Uruguay, es una comunidad humana, eclesial y educativa a la que la Conferencia Episcopal del Uruguay (CEU) le ha confiado la tarea de formar a los futuros pastores del pueblo de Dios (cf. PDV 60-61; OT 4).
Fue erigido el 21 de febrero de 1880 por el Siervo de Dios Mons. Jacinto Vera, primer Obispo del Uruguay.
La finalidad de este Seminario es la formación integral de los futuros pastores de las Iglesias locales del país.

sábado, 4 de agosto de 2012

FIESTA DEL SANTO CURA DE ARS

FIESTA DEL SANTO CURA DE ARS




Hoy, 4 de agosto, la Iglesia recuerda a San Juan María Vianney, el Santo cura de Ars. Con su ejemplo de humildad y sencillez, la Iglesia lo ha hecho patrono de todos los sacerdotes.
Como es tradicional en nuestro Seminario Mayor Interdiocesano, esta fiesta, es motivo de encuentro fraterno, donde sacerdotes del clero de todo el país se reúnen a celebrar su fe en torno al Altar, para partir el Pan y compartir un mismo Cáliz. El pasado jueves 2 de agosto, se realizo dicho festejo, ya que al caer en día sábado la festividad, hace más difícil el encuentro, debido a las actividades pastorales de cada uno. Alrededor de las 10 am comenzaron a llegar a sacerdotes de distintas zonas del país. Algunos solos, otros en pequeños grupos. Se comenzaba a sentir el clima festivo, el encuentro de compañeros sacerdotes, la alegría del reencuentro con amigos de otras diócesis que vemos sólo un par de veces por año, algunos con los que se compartió toda la época de seminario pero que pertenecen a distintas diócesis. A las 11 am comenzó la celebración de la Eucaristía, en nuestra capilla había más de 100 sacerdotes concelebrando, además de todos nuestros obispos uruguayos. La misa fue presidia por Mons. Nicolás Cotugno, arzobispo de Montevideo.
La homilía estuvo a cargo del presbítero Javier Galdona, perteneciente al clero de Montevideo, con 27 años de ministerio. Durante la homilía nos manifestó la sorpresa de la invitación a predicar en dicha celebración, pero que aceptó con alegría. Nos contaba que el Padre Gonzalo Estévez, rector del Seminario, días previos a la celebración, le dejó un mensaje en el contestador pidiendo un “servicio sacerdotal de urgencia” (todos se rieron con la anécdota) y en ese clima de alegría nos propuso una reflexión desde la Palabra de Dios y su testimonio de vida sacerdotal. Su homilía refleja una vida entregada a Dios y a los hermanos. Insistió en ella, más de una vez lo feliz que es siendo sacerdote. (En breve compartiremos extractos de dicha Homilía). Terminada la Eucaristía, pasamos al comedor del Seminario, donde las mesas ya estaban servidas, esperando a los comensales, donde además del almuerzo se comparte la vida, las historias, anécdotas, chistes, hasta experiencias pastorales recientes. Vemos como en las mesas donde se sientan 8 o 10 personas, se van mezclando generaciones de sacerdotes, y en el murmullo de la charla constante y el ruido de los cubiertos no faltan las risas. ¡La alegría es infaltable!

NUEVO SACERDOTE EN SAN JOSÉ

El pasado sábado 9 de Junio, la Basílica Catedral de San José se vistió de fiesta, el Obispo diocesano, ordenó sacerdote al diácono Fernando Perera, exalumno de nuestra casa de formación. Algunos de sus compañeros del seminario estuvimos por ahí, compartiendo, rezando y celebrando junto a él, y el pueblo cristiano que peregrina en los departamentos de San José y Flores, que comprenden la diócesis de San José de Mayo. Participaron unas 1300 personas. Fue una celebración verdaderamente emotiva.
Al concluir la celebración, el nuevo presbítero se dirigió a los fieles presentes con unas palabras de agradecimiento, con las que comenzó diciendo: “Acá estoy de nuevo y hoy más que nunca loco de alegría. Gracias por el regalo de la vocación, loco de alegría por la posibilidad de celebrarlo como don para toda la Iglesia, hoy presente y representada por todos los que estamos aquí…”
“Gracias Padre bueno, eres grande, eres fiel, que pueda corresponder a tu amor y fidelidad desde mi ministerio, que nunca calle tu hacer en mi que no es para mí sino para ellos. A ti la gloria y alabanza por siempre. Amén.”, concluyó sus palabras, a las que siguieron un caluroso aplauso.