De nuestros estatutos.

El Seminario Mayor Interdiocesano "Cristo Rey", situado en Montevideo, Uruguay, es una comunidad humana, eclesial y educativa a la que la Conferencia Episcopal del Uruguay (CEU) le ha confiado la tarea de formar a los futuros pastores del pueblo de Dios (cf. PDV 60-61; OT 4).
Fue erigido el 21 de febrero de 1880 por el Siervo de Dios Mons. Jacinto Vera, primer Obispo del Uruguay.
La finalidad de este Seminario es la formación integral de los futuros pastores de las Iglesias locales del país.

jueves, 25 de abril de 2013

TESTIMONIO VOCACIONAL: GREGORY NUÑEZ


Cuando tenía quince años mi hermana Virginia me invitó a ir catequesis. Allí  conocí a doña Pocha. Ella me enseñó sobre la vida de Jesús  y a rezarle a Él y a su Madre la Virgen María. Mi fe fue creciendo cada vez más  y me fui animando de poco a aprender a seguirlo a Él. 


Por eso  comencé a ir a la parroquia para seguir conociendo más de su Palabra. Este fue tiempo de confirmación de mi camino de fe. ¡Gracias  Hermanas Misioneras Catequistas de Jesucristo Redentor por hacerme sentir  en  aquel pesebre de 1995  la presencia de Jesús en mi vida!.

Siendo joven, apenas unos 17 años, me entusiasmó e ilusionó  ver un cura  que recién iba llegado a la parroquia,  regalando a la gente su testimonio de alegría. ¡Gracias  padre Eleomar Carrara por tu alegría vocacional!. Les comento que en él  vi a un cristiano que seguía a Jesús ayudando a las personas y entregando su vida por el mensaje de la Buena Noticia.

Bueno paso otro tiempito………. Jejejjje,  unos 7 añitos. Allí  conocí  a unos seminaristas (actualmente sacerdotes) el padre Leonel Cassarino y el padre Daniel Maya. Ellos me transmitieron con su forma de ser la pasión por entregar su vida entera a Jesucristo, Buen Pastor.

Ahora  estoy en el seminario, dando todo lo que soy  para ayudar a la gente a conocer más de Jesús. ¡Gracias Señor por tu presencia en la Eucaristía, en la Palabra y por el testimonio de vida de estas personas que me mostraron Tú rostro de Buen Pastor.

Te agradezco también a ti por  leer mi testimonio… y me presento…. Mucho gusto, soy Gregory Núñez y quiero entregar mi vida al Buen Pastor.

 Señor, en Tí tengo puestos mis ojos, entrego mi vida por la Iglesia, cuenta conmigo para hacerte presente con toda mi vida.

lunes, 15 de abril de 2013

VISITA DEL NUNCIO APOSTÓLICO A NUESTRO SEMINARIO PARA LA FIESTA DE LA ANUNCIACIÓN

Como comunidad del Seminario queremos compartir con todos ustedes que, el pasado lunes 8 de abril del 2013, nos visitó el Nuncio Apostólico en Uruguay Mons. Anselmo Guido Pecorari para celebrar con nosotros la Fiesta de la Anunciación.

Junto al Rector Mons. Milton Tróccoli, Mons. Raúl Scarrone, el Padre Fredy Pérez y el Padre Luis Eduardo González, todos los seminaristas lo recibimos con gran expectativa y alegría. 

Primeramente nos dirigimos al Aula Magna donde el Nuncio nos contó su historia, cómo surgió su vocación, cómo fue llamado a ser Nuncio y sus vivencias en Uruguay. También nos compartió el significado de ser Nuncio y sus actividades en el presente. Sin lugar a dudas, nos enriqueció mucho a todos con sus palabras.



A continuación, como no podía ser de otra manera y como acto central, celebramos la Eucaristía conmemorando el Misterio de la Anunciación, tan importante como fundamento de nuestra fe. Ciertamente, fue una celebración muy linda, en la que todos pudimos contemplar tan grande Misterio.



Para culminar, todos juntos compartimos la cena, pasando un momento muy agradable. 

Verdaderamente fue una experiencia muy edificante para todos nosotros. Agradecemos al Nuncio su visita y a Dios por esta gracia; y fortalecemos nuestro compromiso en la oración por toda la Iglesia.


También compartimos con ustedes la homilía que el Nuncio nos dirigió en dicha celebración.

HOMILÍA DEL NUNCIO A LOS SEMINARISTAS

A continuación compartimos con ustedes la homilía que nos dirigió el Nuncio Apostólico en Uruguay, Mons. Anselmo Guido Pecorari, el pasado lunes 8 de abril, cuando vino a celebrar con nosotros la Fiesta de la Anunciación:

HOMILÍA PARA LA FIESTA DE LA ANUNCIACIÓN
Seminario Interdiocesano "Cristo Rey"
8 de abril de 2013

Apreciado Mons. Milton Troccoli y sacerdotes formadores, muy queridos Seminaristas: es para mí una gran alegría celebrar hoy con ustedes esta Eucaristía, un encuentro de amistad en torno al Señor Resucitado y a su Madre Inmaculada, que es también la nuestra. Lo hacemos en esta casa de convivencia en la comunión, de formación cristiana y verificación vocacional, de preparación al don del encuentro con Dios en Cristo Sacerdote, a la luz y bajo la sombra del Espíritu. 
Este don del orden sagrado es un encuentro interpersonal que transforma en lo más íntimo a la persona: es un don específico de gracia del Señor. En este contexto, el Seminario debe ser como una familia, una pequeña casa de Nazaret, aquella casa donde el Ángel, en nombre de Dios, ha llevado a María Santísima un anuncio y una noticia.

a) Ante todo, un anuncio. El Ángel ha dicho a María: Tú eres
bendita entre todas las mujeres, porque el Señor está contigo y estás llena
de gracia. Esto significa que Dios ha sido benévolo contigo y te ha
justificado. Sabemos que la Virgen ha nacido sin pecado original y no ha
cometido ningún pecado personal. Pero la grandeza de María  se debe al
hecho de que ha sido elegida por Dios Padre como Madre de Su Hijo, del
Verbo eterno hecho hombre para nuestra salvación.

b) Y luego, la noticia más sorprendente en toda la historia de la
humanidad: De ti nacerá el Mesías esperado, el Salvador del mundo. Pero
este gozoso mensaje pasa por una pregunta muy comprometedora, cuya
respuesta exige toda la grandeza de la Fe. El Ángel pregunta a la Virgen si
está dispuesta a aceptar el proyecto de Dios para su vida, la responsabilidad
trascendente que Dios le está pidiendo. - Porque sabemos bien que Dios
jamás nos impone nada, sino que respeta la elección de nuestra libertad
cuando nos propone un camino de santidad -.

La respuesta de la Virgen al anuncio y a la pregunta divina que el Ángel le transmite ha sido un SÍ pleno, impulsado por su Fe e iluminado por su razón. En efecto, la Virgen, antes de dar su respuesta, le ha hecho preguntas al Ángel y ha meditado acerca de lo que este le había transmitido. Ha dicho: ¿Cómo puede ser esto posible si no tengo relación con ningún hombre? y el Ángel le ha respondido: el Espíritu de Dios descenderá sobre ti... Nada es imposible para Dios. Y la Virgen ha dicho: ¡Que se haga su Voluntad!

Con su fe y con su razón, la Santísima Virgen se ha confiado totalmente a Dios. Cada vez que decimos a Dios que sí, también nosotros, como Ella, aun meditando y razonando, tenemos que arriesgarnos, con un salto de fe, hacia Dios, que es misterio de amor.
La Virgen ha podido dar este salto fundada en su fe, iluminada por la razón, porque se había preparado desde hacía mucho tiempo, cultivando una profunda humanidad y preparándose para su misión, con una vida religiosa y de fe total, basada en las Sagradas Escrituras y abierta al designio de salvación que Dios había proyectado desde los orígenes del mundo.

Ustedes, Seminaristas, están llamados a vivir en este Seminario como en la casa de Nazaret, haciendo de los años del Seminario: un tiempo de formación humana y cristiana; una oportunidad de conocer racionalmente y de penetrar espiritualmente en lo más profundo del misterio de la salvación; viviendo una íntima relación con Dios, que es misterio de amor; estableciendo vínculos interpersonales entre ustedes, que viven en el mismo hogar; rezando en forma personal y comunitaria; abriéndose con sensibilidad al mundo, a todos los hermanos, sobre todo a los más necesitados material y espiritualmente, y, en particular, a los más pobres.

Queridos Seminaristas: utilicen el tiempo del Seminario para verificar la calidad humana de sus propias personas, la sinceridad de su fe, 
la autenticidad de su vocación. Háganlo en modo responsable, con la ayuda de sus Superiores y Directores espirituales.

Queridos Seminaristas: si el Señor los llama realmente al sacerdocio, obren de tal manera que su respuesta sea un sí generoso, total, dado con espíritu de sacrificio y al mismo tiempo con total alegría. El Señor los ama en forma muy especial.

Queridos Seminaristas: prepárense a llevar a Cristo al mundo, en particular a la sociedad uruguaya, colaborando de este modo con la Obra de Salvación llevada adelante por Jesús mismo, Sumo y Eterno Sacerdote y Buen Pastor Resucitado. Prepárense para anunciar el Evangelio, que es un mensaje de amor, de fe y de esperanza. Estén dispuestos a compartir entre ustedes los dones que han recibido del Señor, para poder después compartirlos con las mujeres y los hombres a los que serán enviados. Su vida en el Seminario es un privilegio y una responsabilidad.

Queridos Seminaristas: den gracias cada día al Señor por los dones que han recibido.

Hoy estoy entre ustedes como Arzobispo y como Nuncio. Como Arzobispo, tengo la plenitud del sacerdocio y deseo ayudarlos a caminar hacia el Orden Sagrado, si es Voluntad del Señor que accedan a él. La palabra Nuncio significa aquel que lleva un anuncio. El Ángel ha llevado un anuncio a la Virgen María. Les pido que nieguen por mí, para que yo pueda llevar siempre, en nombre del Santo Padre Francisco, el anuncio de Cristo, hoy en Uruguay, y en el futuro, allí donde él me destine. Mi responsabilidad es grande, porque, en colaboración con el Santo Padre, debo garantizar la ortodoxia de la fe, debo favorecer la comunión en el interior de la Iglesia Católica del Uruguay, debo ser instrumento de bien, de justicia y de paz en esta nación en la que, por gracias de Dios, me encuentro ahora.

viernes, 5 de abril de 2013

Testimonio del nuevo acólito, Leonardo Vernazza.

Con motivo de la institución de Leonardo Vernazza como acólito, ofrecemos un testimonio publicado en el quincenario Entre Todos con motivo de su admisión a las Sagradas Órdenes, con algunos datos actualizados en cuanto a su pastoral. Compartimos el video del rito de institución del acólito.



Testimonio.

Fui bautizado a los tres años. Crecí en la fe gracias al testimonio de mi madre que a los ocho años me enseñó a rezar. Como buenos uruguayos dejamos la Comunión para después, y así llegué a la adolescencia, donde me surgió una fuerte búsqueda religiosa. Siempre me sentí vinculado a la Iglesia de alguna forma. A los quince acompañé a mis abuelos al cerro del Verdún, y allí me sentí llamado a recibir la comunión, para lo cual me anoté en la catequesis de la parroquia Santa Rita de Maroñas, y recibí mi primera comunión en Navidad de ese mismo año. A la semana empecé a ayudar como acólito; al mes, a leer en la Misa; a los tres meses, a ayudar en la catequesis. A los dieciocho, empecé a trabajar como animador de Infancia Misionera, obra en la que descubrí y desarrollé talentos que no sabía que tenía, y participando del Equipo Nacional de esta misma obra, tuve la oportunidad de recorrer el país, y participar de varios congresos misioneros. Al salir del liceo, estuve dos años en la Facultad de Ingeniería, pero no era lo mío. Un día me pregunté de qué quería trabajar cuando fuese mayor, y se me vino la imagen de mi labor como animador y catequista de niños. Así, luego de pensarlo bastante, decidí estudiar Magisterio, y a los veintidós ya estaba recibido. Al año siguiente, las Hijas de la Natividad de María me ofrecieron comenzar a trabajar como maestro en Obra Banneux. Allí trabajé cuatro años a nivel curricular y pastoral, aprendí a ser maestro, y crecí mucho como persona; me sentí realizado. Es una experiencia que guardo como referencia obligada de mi quehacer pastoral y de mi estudio de la teología. 
Pero desde los quince sentía la inquietud sacerdotal. Decidí en ese entonces “tomarme un tiempo” (fueron once años de discernimiento), estudiar y trabajar, para ver si la vocación era en serio. En mi mejor año como maestro y animador, luego de ser acompañado por el Pbro. Basilio Ivanov, y luego por el entonces Pbro. Milton Tróccoli, decidí dar el salto, dejar todo y responder al  llamado que el Señor me había regalado. 

Como maestro en el 2004.

Han pasado siete años. Al principio fue duro. No se deja una vida como la que tenía sin sentir que se te mueve todo. Pero desde el principio, gracias al acompañamiento de los formadores, aprendí a fortalecer mi  respuesta vocacional, que cada año cuestioné, y siempre la respuesta fue “sí, quiero ser sacerdote”. Pastoralmente viví una experiencia conmovedora en el Cottolengo, estuve dos años en la parroquia Sagrada Familia de La Teja, dos años en San Pedro de Buceo, y éstos últimos dos en San Juan Bautista de Pocitos. También me he enriquecido con la participación en el equipo arquidiocesano de Pastoral Vocacional. De todas estas experiencias aprendí a agrandar el corazón y llenarlo de personas.
Doy gracias a Dios por el don de la vocación, y le pido que nos regale a todos descubrirla, nos ayude a responderle y a amarlo cada vez más en nuestros hermanos.

CELEBRAMOS LA PASCUA Y EL SEMINARISTA LEONARDO FUE INSTITUIDO ACÓLITO

El pasado lunes 1 de abril (lunes de la octava de Pascua), como comunidad del seminario tuvimos la alegría y gracia de celebrar juntos la Pascua, motivo de gran gozo para todos nosotros quienes día a día experimentamos que Cristo vive para siempre; así como de acompañar a Leonardo Vernazza, uno de nuestros hermanos en este camino formativo, quién recibió el ministerio del acolitado. 

Para dicha celebración recibimos al Arzobispo de Montevideo, Mons. Nicolás Cottugno, quién presidió la Eucaristía aquí en la capilla del seminario, junto a sus obispos auxiliares, Milton Tróccoli, rector del seminario, y Daniel Sturla. Además contamos con la presencia del padre Adolfo Ameixeiras, el padre Richard Arce y el padre Washington Hernández, así como de los formadores del seminario. También nos acompañaron dos Hijas de la Natividad de María, de la Obra Banneux, donde Leonardo trabajó como maestro y familiares de Leonardo. A todos les agradecemos mucho el haber celebrado con nosotros, ya sea aquí en el seminario o espiritualmente con sus oraciones.
Agradecemos a Dios por el camino que está realizando Leonardo y oramos a Cristo para que lo siga configurando con Él. 

Compartimos algunas imágenes (haga click aquí).