De nuestros estatutos.

El Seminario Mayor Interdiocesano "Cristo Rey", situado en Montevideo, Uruguay, es una comunidad humana, eclesial y educativa a la que la Conferencia Episcopal del Uruguay (CEU) le ha confiado la tarea de formar a los futuros pastores del pueblo de Dios (cf. PDV 60-61; OT 4).
Fue erigido el 21 de febrero de 1880 por el Siervo de Dios Mons. Jacinto Vera, primer Obispo del Uruguay.
La finalidad de este Seminario es la formación integral de los futuros pastores de las Iglesias locales del país.

jueves, 31 de octubre de 2013

Encuentro en el Seminario de los Sacerdotes ordenados en los últimos tres años.

Tomado de Entre Todos.


Los días 7 y 8 de octubre se realizó, en el Seminario Interdiocesano, un encuentro de los sacerdotes del clero secular ordenados durante los tres últimos años.

Coordinado por el equipo de formadores del Seminario, acompañados por el P. Giovanni, los jóvenes sacerdotes tuvieron un tiempo para compartir sus experiencias sacerdotales, para la oración personal y comunitaria, y una reflexión sobre la formación permanente que culminó con aportes para futuros encuentros.

Los seminaristas colaboraron con la “logística”, a fin de que estos hermanos mayores tuvieran una estadía confortable.

Providencialmente en la misa del lunes estuvo presente Mons. Julio Bonino, presidente de la Comisión Nacional del Clero, quien elogió la iniciativa y animó a continuar buscando caminos, para el acompañamiento de los presbíteros en sus primeros años de ordenación.

En la evaluación se destacó el clima fraterno y la alegría de compartir, agradeciendo al Seminario la posibilidad de este espacio de encuentro y de aporte a la formación permanente, y a los respectivos obispos por facilitar la participación. Quedó también el compromiso de fijar antes de fin de año fechas para los encuentros del 2014.

sábado, 5 de octubre de 2013

Nos visitó el padre Matjaz Roter.


Con gran alegría, les contamos que el pasado viernes 4 de octubre, recibimos en nuestra casa formativa, la visita del padre Matjaz Roter, Secretario de la Nunciatura Apostólica en Uruguay.

En dicha oportunidad, todos juntos compartimos el almuerzo y, a continuación, un momento de conversación muy agradable. 




Estamos muy agradecidos a Dios por esta nueva gracia y al padre Matjaz por su visita, que para todos nosotros ha sido una experiencia muy linda y enriquecedora. Y nos comprometemos a orar por él y por su ministerio.




RETIRO VOCACIONAL.


Con mucho entusiasmo, les contamos que el próximo sábado 12 y domingo 13 de octubre, se llevará a cabo en nuestra casa, el retiro vocacional de discernimiento para quienes esperan dar un paso más en su respuesta al llamado vocacional que Cristo les hace, hacia el sacerdocio ministerial, e ingresar próximamente a nuestra casa formativa.

Por eso queremos invitar a todos aquellos que han escuchado este llamado del Señor y que a partir de un discernimiento en sus respectivas comunidades están rezando la posibilidad de ingresar al seminario, a que asistan a este retiro, el cual prometemos será una experiencia enriquecedora y de gran ayuda para discernir lo que Cristo nos dice a cada uno.

También les comunicamos que la edad mínima para participar de este retiro es de 17 años, y les dejamos un correo electrónico al cual se pueden comunicar: cristorey.seminario.uruguay@gmail.com.


martes, 1 de octubre de 2013

TESTIMONIO VOCACIONAL: NICOLÁS VARELA

Terminando la Celebración del día de hoy tengo la necesidad de escribir, sí, de escribir mi testimonio vocacional… es la primera vez, creo yo, que escribo mi testimonio para compartirlo con los demás, y es un honor y una alegría poder transmitir lo que siente y cree mi corazón.

Cada uno de nosotros, desde pequeño, jugaba a muchas cosas; como por ejemplo a los super héroes, al fútbol, las mujeres a las muñecas, etc. Yo en cambio jugaba a ser cura, sí, a eso mismo: a ser cura… Recuerdo que juntaba  a mis amigos del barrio los colocaba alrededor mío y teníamos nuestra propia “celebración”, hasta con música y todo, era algo fantástico.

Desde niño siempre mi corazón se sintió inquieto por ser sacerdote, era como que algo en mi ya estaba naciendo desde pequeño. Era una gracia que se iba alimentando a través de un simple juego de niño, que en realidad, no era un juego sino un deseo ardiente de ser sacerdote de Cristo para siempre.

Pero entrando a la adolescencia los proyectos y estilos de vida iban cambiando, debido  a las nuevas etapas de mi vida que generaban dichos cambios; como por ejemplo, proyectos en lo que iba a ser de allí en más. Se me presentó el deseo de ser abogado, escribano… pero sentía que no era lo mío, mi corazón pedía a gritos otro proyecto para mi vida, que me iba a hacer feliz y que podía hacer feliz a los demás, que era lo que más quería.

En esta nueva etapa de mi vida, comencé a vivir un período bastante duro, alrededor de los 13 años,  fue la última separación de mis padres. Eso  me marcó mucho,  vi a mis padres bastante más volcados cada uno a su propio camino, esto despertó en mi interior una gran necesidad de trabajar para unirlos nuevamente.  No  por el simple hecho de que yo me sintiese bien, sino porque veía con claridad que el camino que estaban tomando como esposos era el equivocado. Tenía que hacerles entender que el amor todo lo puede y transforma, y sin dudas que todo lo soporta… este objetivo pude cumplirlo y fue un lindo gesto, no mío sino de Dios, porque yo sentía que Él estaba de mi lado, me consolaba y me ayudaba a revertir la situación que mi familia estaba viviendo.

Cuando tenía unos 15 años tuve mis primeras crisis: no sabia nada de nada de mi vida, fue un desierto grande que pasé,  no encontraba futuro y no podía enfocar mi personalidad, saber lo que quería de mi vida,  proyectos que anhelaba se esfumaron… fue un caos ese momento de mi vida… iba a los grupos de oración, charlas, etc. pero deseaba que terminaran porque mi corazón no quería estar en ese lugar, deseaba que terminara así podía ir a los bailes con mis amigos  y pasarla genial (sin alcohol ni drogas).

Pero recuerdo una vez, en la Parroquia de Belén, en una de las semanas de preparación para la fiesta de Pentecostés: en esa semana se hacían grandes veladas de oración y de encuentro profundo con el Señor; me llamaron la atención  las cosas “raras” que pasaban y quería ver y comprobar que era lo que se vivía en esas jornadas de oración de las que tanto hablaban… así que decidí asistir.

Al llegar a la Parroquia me encontré con amigos, charlamos un poco, algunos se sorprendieron porque fui a esa jornada, pero entré y me senté en el fondo, en los últimos bancos y observaba primero que era lo “misterioso” de este lugar, al ver que no pasaba nada extraño decidí aprovechar ese tiempo y ponerme en sintonía con el Señor y comencé a rezar… Hubo un momento fuerte en ese instante, que es difícil de explicar, pero era como un fuego que me abrasaba y me daba mucha paz… difícil de explicar, pero lo que sí recuerdo es que comencé a llorar, no sabía porqué, pero lloraba… y  mi interior se llenaba de esa paz con alegría y llanto a la vez, era algo raro pero que me pegó fuerte… Al salir del templo me encuentro con el Padre Elizaga, del que yo siempre me  escapaba porque si no me rezongaba o algo por el estilo, pero me ve, se  acerca y sonríe diciéndome: ¿Qué te parece ser mi nuevo ayudante?, yo quede medio descolocado en ese momento y recuerdo que le dije que me dejara pensarlo y rezarlo… eran palabras nuevas que me salían porque rezar no era mi estilo… Recuerdo al sábado siguiente fui a bailar con mis amigos como todos los sábados y tuve otro encuentro con el Señor, sí… otro encuentro con el Señor, en un baile.

Recuerdo que estaba bailando con una chica medio china y de repente mientras seguía bailando fue como si alguien parara todo, me acuerdo claramente que alguien comenzó a mostrarme todo lo que había en el lugar: mirando a mi alrededor habían jóvenes emborrachados, jóvenes teniendo relaciones en pleno baile, peleándose algunos y yo en medio de todo ese caos y una pregunta retumbó  en mi interior: “¿Quieres esto para tu vida?”, me acuerdo claramente que la chiquilina seguía bailando, la miré como diciendo:“no para!”, me fui a buscar a mis amigos, a decirles que me tenía que ir, y me fui caminando hasta mi casa por Avda. Italia, pensando y llorando lo que había vivido en ese momento.

Ese mismo año entré de acólito en la Parroquia de Belén, fue una alegría y estaba contento con este nuevo estilo de vida…tan contento que comencé a trabajar dentro de la catequesis, grupo de jóvenes, preparando acólitos, y me nombraron ministro de la Eucaristía para llevar a los enfermos de la comunidad, lo que fue una hermosa experiencia y una gran enseñanza.

A los 17 años encuentro mi primer amor, ese que te deja bobo, donde ves que todo es color de rosas: me enamoré por primera vez de una muchacha, pero más tarde me di cuenta que sólo era un simple espejismo y vi que Dios no quería compartirme.

Hubo un momento clave en mi vida: un 9 de julio de 2009, un año bastante duro, había dejado el liceo, quería trabajar y tener mi plata, etc. Pero en ese día un hecho cambiaría un poco mi vida con más profundidad… acompañando a un amigo hacia una de las Parroquias de Montevideo, donde se organizaba un campeonato de fútbol en el que mi parroquia participaba. Ibamos a ese lugar porque como mi amigo era delegado lo fui a acompañar, recuerdo que fuimos caminando, tomando una Coca Cola, comiendo unas galletas y mientras estábamos de camino, por cruzar la calle, dos jóvenes se nos cruzan a todo velocidad con una bicicleta. Sinceramente no los vi, pero vi que frenaron y me insultaban solo a mí, tuve miedo, salí corriendo y paré enfrente de un mural que decía Huracán Buceo. En ese momento me vino a la mente la frase bíblica cuando Jesús le dice a Pedro que estaba huyendo, que iba a morir por él y hace que Pedro vuelva y enfrente la situación, además me di cuenta que había dejado solo a mi amigo… cuando voy de regreso presentía que algo iba a pasar, había algo que me inquietaba pero al mismo tiempo sentía confianza. Cuando me encuentro con mi amigo veo que no hay nadie y seguimos en camino, pero al llegar a una esquina se me tiran encima los de la bicicleta y me piden que les entregue el aparato de música y un celular que sin ninguna resistencia les di, pero en el momento de darles lo que me pedían, uno de ellos, desde la manga, saca un cuchillo y me hiere en el abdomen… salimos corriendo con mi amigo. Sabia que algo estaba por pasar y estaba pasando, mi amigo se tira enfrente de un auto que para mi fue un ángel, nunca supimos más nada de ese hombre, yo solo sé que era un ángel y que lo único que hacia era rezar a Dios mientras mi amigo lo insultaba. Llegamos a la emergencia y las miradas de los médicos eran un poema y de preocupación, llegaron mis viejos con completo dolor y angustia por la situación, no era nada agradable ver a mis padres llorando por mí mientras yo no sabía en el estado en que estaba.

Al momento de llegar a una de las asistencias me dejan en un lugar donde estaba solo, porque pedía en todo momento estar solo y poder rezar… cuando me llevan a una pieza donde estaba solo rezando sentí una seguridad total, tuve como una visión de María cubriéndome con su manto, fue algo hermoso y me dio seguridad de que estaba conmigo. Al abrir los ojos veo a un amigo mío con un rosario en la mano, pidiéndome que lo tomara y que lo rezara, le comento lo que había vivido hacía cuestión de segundos, pero lo “mágico” es que él estaba en un grupo en el que rezaban el rosario en su casa, en ese momento, y sintió una gran necesidad de darme ese rosario y cuando vió en su celular en la situación en la que yo estaba, en seguida salió corriendo a entregarme ese rosario.

Al salir de esa situación y darme el alta en 3 días, tuve una charla con el médico que salió llorando, no me pregunten que le dije,  hasta el día de hoy me lo pregunto y no lo sé, pero si sé que me despertó nuevamente la vocación.

Comencé a preguntarme por mi vocación,  nací de nuevo, Dios me dio una nueva oportunidad, tenía que comenzar a pensar el tema de mi vocación, pero tenia obstáculos, como por ejemplo mis estudios: debía algunos años de liceo y no tenía una total seguridad que Dios me llamara, pensaba que era una sensación del momento,  quería dejarlo pasar, pero empecé a mantener  charlas con el padre Elizaga, el padre Echeverría y con el padre Milton.

Tuve retiros vocacionales y pude haber entrado al Seminario hace 3 años; pero dije que no, en parte por mis estudios, recuerdo en el retiro estaban todos en facultad con estudios avanzados y yo ni había terminado  5to de liceo, además tenía miedo de dejar a mi familia y tenía que luchar para que mis viejos se casaran por Iglesia. Al final decidí no entrar ese año, sé que desilusioné a algunos, pero no podía hacer algo incoherente, por eso ese año no entre y decidí dejar en stop ese tema, porque me parecía que no era momento y tenía que bajar un poco los decibeles. Al otro año quedé tranquilo, cuando tenía 20 años charlaba con Elizaga con Ricardo y a Milton cada tanto algún email le mandaba. 

Bueno, me conquistó una chica que  al final la deje plantada en una cita porque veía que no iba a encarar nada, después a otra la deje hablando sola, nada más la miraba y por dentro me quería ir, y después salí con una chica y la relación no funcionó.

Me acuerdo que nuevamente volvió el tema de la vocación y se despertó fuertemente y quería encarar el tema con todo. Por eso le envío un email a Milton diciéndole que quería comenzar de 0 y con responsabilidad, y tomar ya una decisión definitiva a todo esto. Ya quería entrar al Seminario, pero me mira y me dice que aguante un año mientras terminaba algunas materias de 5to y de 6to que tenía pendientes.

Bueno en ese año termine todos mis estudios con alegría, esfuerzo, sacrificio y con ayuda de grandes personas que Dios ha colocado en mi camino, los caminos de Dios son sensacionales como no entregarle la vida a alguien que vale la pena, que vale la vida!! Terminé los estudios que era primordial para mí, bueno, mis objetivos del año que era sin dudas terminar el liceo, que mis padres se casaran por Iglesia, crecer a nivel espiritual y dedicarme al 100% con entusiasmo y con una entrega total al servicio de Dios para los demás.

Alcanzando esas metas del corazón llegaba el momento de entrar, de la decisión definitiva de darle ese Si a Jesús con mis miedos, penas, apegos, pero con una confianza y un amor que desde el interior algo me decía: este es el momento de jugársela!!... llego ese día del 15 de febrero del 2013 donde le di ese si a Jesús… sabia que cruzando la puerta muchas cosas y renuncias iban a quedar afuera y una nueva vida me esperaba adentro, en Jesús, y si me preguntan si estoy arrepentido de darle mi Si a Jesús les diría que no! Volvería a tomar nuevamente esta  misma decisión.


Señor Jesús, que mi vida sea Tu vida!! que pueda descubrir en mis hermanos que Tu me hablas!! ayúdame a ser un sacerdote santo!! manténme firme en mi decisión!! Y que en el momento de la tormenta y la oscuridad, mi corazón no desespere, sino que encuentre en Ti el descanso y la fuerza de decirte siempre SI!! María, que pueda encontrar en ti las caricias que una madre tiene para su hijo en el momento difícil de la vida, y que tú Madre me guíes, y protejas  con tu manto de amor mi vocación, mi Si a Dios y que pueda decir como tu, Madre: hágase en mi según Tu palabra!! Amén!!

Recursos didácticos sobre la Doctrina Social de la Iglesia.

En su visita a nuestra casa, el Dr. Juan Souto Coelho, nos recomendó visitar la página de su instituto, denominado León XIII, donde podemos encontrar variados recursos para dar a conocer la Doctrina Social de la Iglesia.
Compartimos con ustedes el enlace: haga click aquí.