De nuestros estatutos.

El Seminario Mayor Interdiocesano "Cristo Rey", situado en Montevideo, Uruguay, es una comunidad humana, eclesial y educativa a la que la Conferencia Episcopal del Uruguay (CEU) le ha confiado la tarea de formar a los futuros pastores del pueblo de Dios (cf. PDV 60-61; OT 4).
Fue erigido el 21 de febrero de 1880 por el Siervo de Dios Mons. Jacinto Vera, primer Obispo del Uruguay.
La finalidad de este Seminario es la formación integral de los futuros pastores de las Iglesias locales del país.

sábado, 12 de abril de 2014

Testimonio del seminarista Nicolás Abreu sobre los gestos cuaresmales.

Dios no se revela mediante el poder y la riqueza del mundo, sino mediante la debilidad y la pobreza: «Siendo rico, se hizo pobre por nosotros…».

Movidos por el deseo de salir a anunciar la alegría y aprovechando el tiempo de la cuaresma, donde la Iglesia nos invita a caminar con Jesús por el desierto, (las periferias de nuestra ciudad) donde vemos su rostro en aquellos que sufren, que están solos, abandonados, marginados y pasando frío y hambre, pero sobretodo faltos de la ternura, la cercanía el cuidado y el amor, hacia allí nos sentimos llamados.

Viendo las realidades de nuestras comunidades, buscamos el rostro de Jesús, lo encontramos pasando gran necesidad junto a una familia muy humilde y sencilla de Casabó.

Allí nos recibió el padre Jorge Techera, párroco de la parroquia San Alberto Hurtado, Ariel Cifuentes,  diácono, (que pronto será ordenado sacerdote) y Bernardo Godoy miembro de la comunidad que poseía conocimientos de albañilería, por medio de ellos conocimos a esta familia del barrio que nos recibió. Una mamá joven, con 6 hermosos hijos todos pequeños, que no tardaron en manifestarnos su alegría y afecto.


La vivienda tiene muchas necesidades es realmente muy precaria, tenía una habitación donde duermen que no tenía piso, era muy fría, húmeda y genera mucha suciedad, sobre todo con las lluvias, imaginamos que terrible pasar el invierno en esas condiciones.

Nosotros durante la cuaresma, semana a semana fuimos  juntando en las celebraciones por medio de colectas un dinero, que decidimos destinar para la compra de los materiales necesarios para la construcción de piso de esta vivienda.

Como seminaristas experimentamos que felicidad es poder ser las manos de Cristo al servicio de los más pobres. Fue una experiencia preciosa donde pusimos nuestras manos al servicio del corazón. Esta obra requería 5 voluntarios esta vez eramos todos del interior del país y participaron: de la Diócesis de Salto: Bruno Scarabini, Nicolás Nuñez y Santiago Polti , de la Diócesis de Mercedes: Alfonso Tolosa y yo por la Diócesis de Tacuarembó.


Fue lindo el tiempo que pudimos estar allí, donde almorzamos y compartimos numerosas charlas, culminamos la tarde dando gracias a Dios por ayudarnos a ver que son los pequeños gestos cotidianos los que pueden cambiar nuestra sociedad, hacerla más justa y más solidaria.

Nuestro Papa Francisco nos decía en su mensaje cuaresmal: “La Cuaresma es un tiempo adecuado para despojarse; y nos hará bien preguntarnos de qué podemos privarnos a fin de ayudar y enriquecer a otros con nuestra pobreza. No olvidemos que la verdadera pobreza duele: no sería válido un despojo sin esta dimensión penitencial. Desconfío de la limosna que no cuesta y no duele".

A imitación de nuestro Maestro, estamos llamados a mirar las miserias de los hermanos, a tocarlas, a hacernos cargo de ellas y a realizar obras concretas a fin de aliviarlas. La miseria no coincide con la pobreza; la miseria es la pobreza sin confianza, sin solidaridad, sin esperanza.

Es hermoso experimentar la alegría de extender esta buena nueva, de compartir el tesoro que se nos ha confiado, para consolar los corazones afligidos y dar esperanza a tantos hermanos y hermanas sumidos en el vacío. Se trata de seguir e imitar a Jesús, que fue en busca de los pobres y los pecadores como el pastor con la oveja perdida, y lo hizo lleno de amor. Que unidos a Él, podemos abrir con valentía nuevos caminos de evangelización y promoción humana”.

Nuestro patrono el Cura de Ars, tiene una frase que recoge y sintetiza el sentir de todos nosotros: “Que hermoso, que grande es entregar a Dios tu juventud. Qué fuente de alegría y dicha”.

Les pido que recen por nosotros, que el Señor los bendiga y la Virgen de los 33 los guie. No tengas miedo de entregar tu vida a Cristo, no dejes su llamado sin una respuesta.
                                                                                                                     
Nicolás Abreu

Seminarista de Tacuarembó

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