De nuestros estatutos.

El Seminario Mayor Interdiocesano "Cristo Rey", situado en Montevideo, Uruguay, es una comunidad humana, eclesial y educativa a la que la Conferencia Episcopal del Uruguay (CEU) le ha confiado la tarea de formar a los futuros pastores del pueblo de Dios (cf. PDV 60-61; OT 4).
Fue erigido el 21 de febrero de 1880 por el Siervo de Dios Mons. Jacinto Vera, primer Obispo del Uruguay.
La finalidad de este Seminario es la formación integral de los futuros pastores de las Iglesias locales del país.

miércoles, 22 de julio de 2015

ADMISIÓN DE SEBASTIÁN ALCORTA, ADMISIÓN Y LECTORADO DE JUAN ANDRÉS VERDE Y ACOLITADO DE MAURICIO CABRAL


Nuestros hermanos Sebastián Alcorta, Juan Andrés Verde y Mauricio Cabral han dado un nuevo paso en su camino vocacional!!!
 

Sebastián Alcorta fue admitido como candidato a las Sagradas Órdenes del Diaconado y Presbiterado, junto con Juan Andrés Verde, quien también recibió el ministerio del Lectorado.


Mauricio Cabral recibió, por su parte, el ministerio del Acolitado.


La Misa en la que dieron estos nuevos pasos fue presidida por el Cardenal Daniel Sturla, Arzobispo de Montevideo.


Esto es motivo de gran alegría para nosotros y queremos que ustedes sean partícipes de ella. 

Les pedimos que nos sigan acompañando en la oración.

ACOLITADO DEL SEMINARISTA NICOLÁS ABREU


Con gran alegría, les contamos que el seminarista de la 
Diócesis de Tacuarembó, Nicolás Abreu, recibió el ministerio del Acolitado, el pasado 18 de Julio, en el Santuario Diocesano Jesús Sacramentado de Tacuarembó. 


Es una alegría para nosotros compartir este nuevo paso en el camino vocacional de Nico, quien ya va finalizando este tiempo de formación en nuestra casa. Por lo que los invitamos a seguir rezando por él.


RECIBIMOS LA RELIQUIA DE SAN JUAN PABLO II


El pasado 22 de Junio tuvimos la grata visita de la reliquia de nuestro querido San Juan Pablo II, traída por la congregación de "Las Siervas de los Corazones Traspasados de Jesús y María".

Con inmensa alegría rezamos en familia Vísperas (la oración de la tarde). Y con gran devoción cada uno de nosotros veneró esta reliquia, pidiendo la intercesión de Juan Pablo II.


Luego celebramos la Santa Misa dándole gracias a Dios por el gran don de la vida de entrega de San Juan Pablo II, que a muchos nos ha marcado en el seguimiento de Cristo.


 Agradecemos a Las Siervas de los Corazones Traspasados de Jesús y María por este gesto.