De nuestros estatutos.

El Seminario Mayor Interdiocesano "Cristo Rey", situado en Montevideo, Uruguay, es una comunidad humana, eclesial y educativa a la que la Conferencia Episcopal del Uruguay (CEU) le ha confiado la tarea de formar a los futuros pastores del pueblo de Dios (cf. PDV 60-61; OT 4).
Fue erigido el 21 de febrero de 1880 por el Siervo de Dios Mons. Jacinto Vera, primer Obispo del Uruguay.
La finalidad de este Seminario es la formación integral de los futuros pastores de las Iglesias locales del país.

Proyecto Formativo.

Año Introductorio.



-OBJETIVO-


* Lograr que el joven reafirme su opción sacerdotal dentro del clero secular.
* Un adecuado conocimiento y aceptación de sí mismo para poder seguir creciendo en su opción.
* Que valorice y tenga capacidad para la vida comunitaria. (diálogo, renuncia, solidaridad).
* Que adquiera elementos de orden intelectual que lo capacite humana y vocacionalmente.
* Orientarlo en un camino de oración más sistemática y profunda que lleve a un encuentro personal con Cristo; que sea capaz de meditar la Palabra de Dios personal y comunitariamente.


-COMO PUNTO DE PARTIDA-


a) Quién es la persona que ingresa.
b) Motivaciones y motivos que trae.
c) Por qué quiere ser sacerdote secular.
d) Cómo es el joven en la vida de relación, cómo es en la comunidad.


-MEDIOS-


a) Encuentro personal regular con el formador.
b) Experiencias comunitarias (corrección fraterna, salidas, retiros, comunicación de
experiencias).
c) Presentar y experimentar distintos métodos de oración.
d) Vida comunitaria.
e) Formación intelectual en base a cursos adecuados.
f) Integrar la relación con la familia al proceso vocacional.
g) Curso Taller de Madurez-Humana-Afectiva-Cristiana.
h) Acompañamiento espiritual frecuente y sistemático * .
i) Confrontar y compartir elementos de la espiritualidad del Clero Secular.
j) Contacto y servicio a Jesús en el que sufre (Cottolengo). 

Etapa Filosofia


-OBJETIVO-
  • La finalidad del período filosófico es verificar e interiorizar la opción vocacional y fortalecer la personalidad en orden a una mayor madurez humana y espiritual prestando particular atención a los valores sobrenaturales como son pobreza, castidad, obediencia, caridad, etc. Anclados en la persona de Jesús como valor máximo por el cual optar: mi vida por él en la Iglesia. En ella, cada candidato ha de confirmar su opción por el ministerio sacerdotal a través de las diversas dimensiones del proceso formativo.
  • Al finalizar el período filosófico el candidato deberá vivir en contacto personal y estrecho con Cristo, haber adquirido el hábito de la misa diaria, de la celebración de las partes principales de la liturgia de las horas, del recurso frecuente al sacramento de la penitencia, profesar una profunda devoción mariana, poseer las virtudes que le permitan una vida comunitaria fraterna y no conflictiva, y conducir una dirección espiritual profunda y sincera. En el aspecto intelectual, deberá poseer una formación filosófica fundada sobre el patrimonio perennemente válido, ya que para los candidatos al presbiterado una sana formación filosófica completa su formación humana; enriquece su formación intelectual con "el culto de la verdad"; proporciona una comprensión más profunda del hombre y de los fenómenos y líneas de evolución de la sociedad, para un ejercicio "encarnado" del ministerio pastoral; da apertura para recibir la instrucción sobre el estatuto epistemológico de la tarea teológica, propicia el diálogo fe- cultura y contribuye a profundizar el conocimiento de la situación socio-cultural, sus raíces filosóficas e históricas.

-MEDIOS-
Area humana:
  • Continuar la formación sexual y afectiva
  • Charla periódica con el formador.
  • Uso del tiempo libre.
  • Relación con la familia.
  • Formar en el silencio y la soledad. Area espiritual:
  • Crecimiento en libertad atendiendo la obediencia.
  • Adquisición de una espiritualidad bíblica:
  • Charlas bíblicas
  • Lectio personal y comunitaria
  • Retiro mensual
  • Valor de la inmolación y el sacrificio como expresión de la entrega.
    (Kénosis de Cristo, Espiritualidad del Siervo de Yahvé)
    Area intelectual:
  • Estudio de la filosofía

    Area comunitaria:
  • Corrección fraterna y revisión de vida
  • Salidas comunitarias
  • Comunicación de experiencias.
Etapa Teología



-OBJETIVO GENERAL-
Supuesta la opción definitiva de ser sacerdote corresponde a la teología profundizar en el proceso de configuración con Jesús Buen Pastor, (el Siervo de Yahvé), según la espiritualidad del Presbítero Secular.
-OBJETIVOS PARTICULARES-
Area humana:
  • Celibato como expresión de una afectividad madura y una entrega para siempre al servicio del Pueblo de Dios.
  • Capacidad de asumir las crisis, los éxitos y fracasos.
  • "Sentido común".
  • Capacidad de sacrificio y de disciplina personal para poder servir mejor.
  • Conciencia del rol que desempeña en razón de lo que es.
  • Relación con los bienes, austeridad, pobreza y solidaridad.
  • Relación con los demás: amistad profunda, lealtad, respeto, transparencia, capacidad de trabajar con otros.
  • Conciencia y vivencia de la soledad.

Area Espiritual:


  • Asumir las motivaciones profundas de los contenidos del Area Humana en la configuración con el Misterio Pascual de Cristo.


  • Oración como experiencia de encuentro "personal y vivencial" con Dios que me habla en la vida, la Palabra y los sacramentos.


  • Verdadero reconocimiento de la misión y tarea del laico.


  • Conciencia y vivencia de corresponsabilidad en la Iglesia y de lo propio del Ministerio Presbiteral.


  • Aceptación y vivencia de mi ser eclesial.
    Area Intelectual:


  • Que lo que voy conociendo de Dios me lleve a la comunión con él y con los hermanos.


  • Estudios Teológicos

    Area Comunitaria:


  • Fraternidad con el presbiterio. No aislarse, tener sentido de comunión.

    -MEDIOS-
    • Vida comunitaria (reuniones, retiros, salidas)
    • Entrevista periódica con el formador.
    • Vida de oración personal y litúrgica.
    • Corrección fraterna.
    • Estudio de la teología.
    • Lectio comunitaria.
    • Vida sacramental.
    • Acompañamiento espiritual. 
    La Formación Pastoral en el Seminario

    1. La formación pastoral es una dimensión muy importante de la formación y tratamos que esté integrada orgánicamente con las demás dimensiones.
    2. Se quiere formar pastores dóciles al Espíritu y con sanos criterios de discernimiento o prudencia evangélica.
    3. Las tareas pastorales habrán de ser propuestas y asumidas con un criterio de gradualidad , teniendo en cuenta las características personales del seminarista, la etapa de seminario en que se encuentra, y su experiencia anterior . No se trata de imponer drásticamente conductas sino de ayudar a madurar en un proceso que tiene sus etapas.
    4. La práctica pastoral del seminarista tiene una finalidad primordialmente formativa, y por tanto él debe ser consciente de su condición de formando. Esto implica:
      - que no se pretenda suplir con él una deficiencia pastoral de una parroquia.
      - que no se considere sustituto del párroco.
      - que no asuma funciones que no le corresponden.
    5. Ubicar las propias responsabilidades y roles en el contexto de la igualdad fundamental de todos los cristianos, respetando y promoviendo la participación de los laicos como aspecto central de quien se prepara para ser su servidor. Ha de alejarse de toda actitud de superioridad o, ejercicio de una autoridad que no esté siempre y exclusivamente justificada por la caridad pastoral y vivida como servicio (cfr. P.D.V. n.58).
    6. Que se les eduque en el VER la realidad, con una preparación técnica adecuada para el análisis objetivo y crítico unido a una necesaria visión pastoral. Un VER desde el corazón, con caridad pastoral.
    7. Que oriente la formación de un Pastor en conjunto, que viva la comunión y participación con un gran sentido de Iglesia Diocesana y en corresponsabilidad con los obispos, sacerdotes, religiosos(as) y laicos comprometidos.
    8. Que el futuro presbítero se vaya preparando para ser en el futuro coordinador de comunidades y ministerios, animando, impulsando y respetando desde ahora a los laicos. Que asuma el ministerio de la síntesis y no la síntesis de los ministerios.

    -OBJETIVOS GENERALES-
    (teniendo en cuenta el criterio de gradualidad ya señalado)
    Conocer experiencialmente la realidad en la que trabajan prestando especial atención a los pobres y sufrientes.
    Este conocimiento debe ser gradual o correlativo a la actividad que se desempeña. Esto debe ser conversado con el párroco y el acompañante pastoral.
    Año Introductorio
    Conocer la realidad del mundo sufriente y ponerse a su servicio.

    Etapa de Filosofía
    1. Aprender a conocer, suscitar y acompañar el proceso de fe de las personas atendiendo a su historia, su ubicación social, su cultura y su inserción en la comunidad.
    2. Adquirir la capacidad de convocar y animar grupos, superando una visión individualista del proceso de maduración humana y cristiana.
    3. Desarrollar progresivamente la capacidad de descubrir y celebrar la presencia del Señor en la comunidad así como de animar una liturgia vital, comprometida, inculturada.

      Tareas:
    • Trabajo en parroquia. Catequesis de niños, adolescente y jóvenes; scouts.
    • Participación en CEBs. como un miembro más.

    1º y 2º de Teología
    1. Habituarse a planificar y evaluar con los demás no sólo las tareas que asume sino su propia participación en ellas. Es una forma de aprender a "aprender permanentemente".
    2. Desarrollar su capacidad de trabajo en equipo, evitando la tentación de un protagonismo excluyente, de la autosuficiencia, del paternalismo o, por el contrario, de ir "de visita" al grupo.
    3. Habituarse a analizar y valorar críticamente a la luz del Evangelio, la situación económica, social y cultural del medio en que actúa como parte de una evangelización liberadora e inculturada.
    4. Adquirir el gusto y la capacidad de una lectura de la Palabra de Dios en comunidad y en referencia a las circunstancias históricas que se viven.
    Tareas:
    • Catequesis de adultos y prebautismal.
    • Animación de pastoral juvenil, catequesis de confirmación, coordinación de catequesis, pastoral social parroquial, animación litúrgica.
    3º y 4º de Teología
    1. Adquirir progresivamente una visión global y dinámica de la parroquia, o servicio en el que se desarrolla su actividad, así como también de la pastoral de conjunto diocesana. Es importante que el formando se vaya introduciendo en la tradición pastoral viva de su Iglesia Particular. (cfr. P.D.V., n.58).
    2. Sin descartar acentos, prioridades o aún especializaciones el seminarista del clero diocesano habrá de cultivar su disponibilidad a acompañar a "los cristianos comunes", al pueblo de Dios como tal, sin más referencia que la de los pobres, los rechazados, los considerados inútiles.
    3. Habituarse a vincular las actividades e iniciativas de la comunidad cristiana con las de otras instituciones no eclesiales que trabajan por la promoción humana en el medio (organizaciones barriales, culturales, de derechos humanos, deportivas, etc.).
    Tareas:
    • Animación de CEBs, charlas prematrimoniales, pastoral vocacional, pastoral de enfermos y hogares de ancianos, pastorales diocesanas, pastoral social (contacto con la marginaliad), coordinación de pastoral juvenil parroquial.
    • Vivencia del lectorado y acolitado como preparación a la presidencia litúrgica de la comunidad.


    La Relación Párroco Seminarista

    1. La relación del seminarista con el párroco se comprende en el contexto de la vida de la comunidad toda.
    2. El párroco o sacerdote en cuya comunidad trabaja un seminarista es propiamente un formador. El seminarista es para él una ayuda pero también un formando del cual se hace corresponsable en su proceso.
    3. El párroco ha de tener en cuenta las características personales, experiencia previa y capacidades del seminarista para discernir las tareas que le confiará. Y para acompañarlo en las mismas.
    4. La relación personal de amistad es fundamental para la formación del futuro pastor.
    5. Tanto el párroco como el seminarista han de asumir las limitaciones de tiempo y el criterio de gradualidad arriba mencionado.
    6. En el diálogo mutuo no se han de pasar por alto los problemas, fracasos, conflictos que surgen en toda actividad pastoral.
    7. La experiencia ha mostrado que los ratos de oración común entre el sacerdote y el seminarista constituyen una gran ayuda.
    8. Teniendo en cuenta que los fines de semana el sacerdote suele estar muy ocupado se recomienda buscar algún otro momento para revisar, periódicamente, la experiencia.
      Esto puede hacerse en la parroquia o en el Seminario.
    9. Cuando un seminarista llega a una parroquia se ha de informar al párroco acerca de su historia y experiencia previas. Esto se hará a través de una ficha que llena el propio seminarista, relatando lo que ha hecho pastoralmente hasta el momento y cómo lo ha vivido.
    Acompañamiento Espiritual


    •  Habrá un sacerdote encargado de la pastoral en el Seminario que acompañará la marcha del seminarista en esta área.
    • Con respecto al acompañamiento diocesano será importante el diálogo periódico del vicario pastoral o un encargado diocesano para interiorizar a los seminaristas de la pastoral de la diócesis.
    • A la hora de considerar los cambios en los destinos pastorales las diócesis tendrán en cuenta el parecer del Equipo del Seminario.
    • Se realizarán encuentros con los párrocos en vista a enriquecer, confrontar y revisar el camino pastoral.